El Once cayó en CartagenaDesengaño prematuro
Febrero 02 de 2010Desengañado, debo reconocer que así me sentí el domingoluego de la derrota del Once Caldas en Cartagena al inicio del torneocolombiano. Me sentí rabioso y ofendido porque creí muy fácil que el ‘blanco’devoraría a sus adversarios.
Me la pasé dos meses escuchando toda clase de noticias ycomentarios positivos sobre la conformación del equipo: la eficiencia de losdirectivos, una aparente renovación instantánea y efectiva, el reconocimientodel técnico y el nombre de los jugadores.
En el Once Caldas todo parecía, como dice Estanislao Zuleta,un ‘paraíso de mermelada’: el aspecto comercial, el aspecto administrativo y elaspecto deportivo. Esa fue la sensación que tuve dada la información difundidasobre el club.
Hasta ‘galácticos colombianos’, para referirse al OnceCaldas, alcancé a leer un par de veces en las notas de prensa. Entonces, comouno puede terminar convenciéndose de que si lo dicen los medios es verdad, alser hincha del ‘blanco’ me creí ese cuento.
Estaba absolutamente convencido que el equipo de Manizalesantes de jugar ya sería invencible, asustaría a sus rivales de entrada y con lasola camiseta ganaría los partidos. Mejor dicho, que no jugaran y les dieran yalos títulos a los ‘galácticos criollos’.
Daba por descontada una victoria en Cartagena. Estaba tanciego que no vi lo ‘crudo’ que estuvo el equipo en el ‘cotejo’ amistoso contraSanta fe, ocho días antes del inicio de la competencia, en pleno espectáculo depresentación de la nómina.
O será que quizá ese es el fin de un espectáculo: generarapariencias, desviar la atención, mostrar imágenes grandilocuentes, es decir,elevar las cualidades a niveles que no son ciertos, ocultando así los defectos.
Ese ambiente generalizado de optimismo creado por todos lossectores que conforman el entorno del Once Caldas, me engañó. Pero hicieron sutrabajo, así que yo soy culpable de dejarme engañar. Creí que el ‘blanco’ganaría sin comenzar la competencia.
Hasta que llegó el ‘pitazo inicial’ de la temporada y elReal Cartagena me aterrizó. Gol a gol que marcaron los cartageneros me quitaronel velo y eso me dolió como cuando se quita un potente adhesivo de la barba.
Me dolió darme cuenta que estaba engañado. Que creía cosasfalsas a partir de la cuales estaba generando ilusiones inciertas en la Liga yen la Copa. Olvidándome, por ejemplo, que el tema del descenso acosa y que esesí es real y puede serlo cada vez más.
Pero hay hinchas a quienes la rabia nos pasa y seguimos connuestras vidas normales esperando el próximo partido. El problema es para elOnce si los jugadores se creen eso, y mucho más con el portentoso aparatopublicitario de Copa Libertadores al frente.
Quién dijo que el Once tenía el patrimonio (como diceMaturana) de ganar la Copa Libertadores cada cinco años. Así que mejoraterricemos.
Quitemos el velo y nos daremos cuenta que también es ciertoque hay técnico y jugadores capacitados. El golpe temprano, al amanecer deltorneo, se puede aprovechar para ubicarse, reflexionar y desengañarse parapoder corregir, jugar y no engañar.
Fuente: D-Content