Chicó va por la historia en la LibertadoresGamero está listo
Marzo 11 de 2009Boyacá Chicó está de moda. Aunque este blog se escribe antesdel partido entre los ajedrezados y Gremio, el juego más importante en laescasa historia del club colombiano, no riñe con lo que aquí se quiere exponer.Poco importa si después del duelo contra los brasileños hay victoria, empate oderrota porque Tunja definitivamente se contagió de fútbol. La razón: un equiposólido, una institución modelo y un técnico que ha dado muestras de estar listopara cosas aún más importantes.
Eduardo Pimentel es el gestor de una de las empresasdeportivas más ejemplares de los últimos años en nuestro país. En loadministrativo ha sido inteligente y gracias a su experiencia en el balompiétiene claro cómo se llevan a cabo los procesos y a qué horas deben esperarselos resultados. No obstante, al lado del “negro”, existe un personaje decabello rizado, buen carácter y, ante todo, gran técnico a quien también debeatribuírsele los éxitos obtenidos: Alberto Gamero.
Nacido en Santa Marta el 3 de febrero de 1964, Gamero iniciósu historia en el fútbol como jugador del Unión Magdalena en 1982, aunque esmás recordado de “cortos” por el título obtenido en 1988 con la camiseta deMillonarios. 15 años después incursionó por primera vez en la dirección técnicaorientando al desparecido Chía F.C. de la categoría B y posteriormente se unióal Chicó F.C. (todavía no había sido adoptado por el departamento de Boyacá)como asistente de Pimentel. El 8 de marzo de 2006 aceptó el reto de asumir elequipo profesional cuando éste ya cumplía dos años en la primera división y,hasta el momento, es el técnico con mayor número de partidos dirigidos en laCopa Mustang durante los tres años más recientes, exhibiendo un record digno deaplaudir: 135 juegos disputados, 53 victorias, 37 empates y 45 derrotas. Eneste lapso su equipo ha convertido 158 goles y ha recibido 151. Todo esto paraun rendimiento superior al 50%.
Esta reseña apunta a justificar una opinión que más allá degenerar controversia es motivo de análisis y discusión: ¿Está listo Gamero paratomar las riendas de un equipo grande? Particularmente pienso que sí porque susresultados han demostrado hasta la saciedad que tiene conocimientos suficientesy personalidad de sobra para encarar responsabilidades mayúsculas. La campañadesarrollada con el Boyacá Chicó –que tuvo su punto más alto con el títuloconseguido en el primer semestre de 2008- es una hoja de vida llena de méritosy condecoraciones. Su estilo de juego (incluyendo lo que él mismo llama “lostres dieces”) es afín a la identidad del fútbol colombiano, poniendo lapelota al piso y justificando el toque en función ofensiva sin descuidar laseguridad en defensa. El fútbol del Boyacá Chicó convence y su regularidad notiene controversia: es líder del actual campeonato a pesar de estar inmerso enCopa Libertadores, sin disputar muchos partidos simultáneamente, pero coninteligencia en la planeación de ambas competiciones.
Pueden existir reparos o dudas a la afirmación. Hay quienesseñalan que, dirigiendo al conjunto ajedrezado y con la presencia activa dePimentel a su lado, Gamero no ha estado expuesto a ningún tipo de presión y,por ende, tiene más margen de error sobre aquellos colegas que orientanescuadras con más expectativas. También se vierte el interrogante de si podríacontrolar en la parte disciplinaria a los jugadores de equipos grandes que,generalmente, tienden a ser menos maleables que los jugadores de equiposchicos. Sin embargo, es preciso anotar que a Gamero le ha correspondidotrabajar con hombres experimentados (Jersson González, Ever Palacios, VíctorDanilo Pacheco, Néstor Salazar, entre otros) y con jóvenes valores por igual.
Con relación al primer cuestionamiento, es imposibledilucidarlo hasta que no se le entregue la batuta de una orquesta de rancioabolengo. Por ahora está tranquilo al frente del Boyacá Chicó, un equipo que esprotagonista en el escenario local e incursiona en el campo internacional muchoantes de lo presupuestado. ¿Será que el futuro le tiene reservado a Gamero algomucho más grande? Hoy no es una utopía, tampoco una realidad. Lo cierto es queestá haciendo las cosas lo suficientemente bien para ganárselo.