Gracias profe Álvarez por la tercera
Noviembre 20 de 2009El nombre de Javier Álvarez está ligado a la historia del Once Caldas. Llegó por primera vez en 1996 como parte de una seguidilla de técnicos antioqueños, que marcó la última década del siglo XX (los 90’s) en el equipo de Manizales.
Esa preferencia por los ‘paisas’ hizo parte de un proceso que plantearon, en ese entonces, los directivos; a través del cual definieron unos objetivos específicos tanto en lo administrativo como en lo deportivo para el ‘blanco’.
Recuerdo incluso que Jairo Quintero Trujillo (visible desde aquel tiempo) declaró que una meta era concretar la primera clasificación a Copa, en los primeros años del nuevo milenio. Algo que llegó justo al final del siglo, en 1999.
El mencionado proceso empezó luego de la crisis de 1992. Ese año se hizo necesario el giro, la institución no aguantó más la herencia de precariedades financieras y deportivas, además de soportar varios técnicos por temporada en la mayor parte del tiempo.
Únicamente en ese 1992 hubo cuatro orientadores en el banco técnico: el paraguayo Gerardo González Aquino, los interinos Víctor Luna y Sergio Santín; y finalmente el antioqueño Carlos Restrepo con quien empezó el proceso.
Frente a la crisis, los directivos planificaron a largo plazo y comenzaron por fijarse en los técnicos antioqueños, pero con la intención de darle continuidad a quien eligieran; además de pensar metas a 10 años como lo declaró Quintero Trujillo.
Y las consecuencias no se hicieron esperar: Carlos Restrepo estuvo dos años seguidos, dos temporadas completas en el banco técnico, algo que quizá nunca había ocurrido en la institución manizaleña. Luego, lo sucedió su propio asistente: Orlando Restrepo.
En lo deportivo, se ganó competitividad y protagonismo en el rentado, pero faltaba jugar una final. Eso fue lo que aconteció con la llegada de Javier Álvarez: cuando completó su segundo año consecutivo con el ‘blanco’, el equipo llegó por primera vez a la final (1998).
La perdió, pero significó la clasificación a Copa, un logro anticipado según lo que habían presupuestado los directivos. Además de gritarle al fútbol colombiano que el Once podía aspirar, y lanzar a Javier Álvarez a la élite de los técnicos nacionales (a Selección).
Un segundo momento de Álvarez en el Once se dio en el 2001, aún bajo la política de técnicos antioqueños: sucedió a Juan Eugenio Jiménez y obtuvo un segundo logro: la clasificación nuevamente a Copa (estuvo cerca de llevar al Once a otra final en el rentado).
Jugó la Copa de 2002 y ganó los juegos de la fase de grupos en el Palogrande, pero no clasificó a segunda ronda, y al final de ese año los escasos resultados deportivos lo hicieron insostenible para los directivos y salió de la institución manizaleña nuevamente.
Se había logrado mucho por el proceso iniciado en 1992, pero aún faltaba ganar. Y eso aconteció con la llegada del querido por siempre ‘profe’ Luis Fernando Montoya. En aquel 2004, luego del triunfo en Copa, concluyó ese proceso afortunado en la historia ‘blanca’.
Luego, la línea descendiente: despilfarros, líos, falta de resultados. Se intentó seguir pero se había llegado a una cumbre: entonces había que diseñar otra cosa y no se hizo. Se agotaron las políticas planteadas y no se planificó nada más.
Y cuando nadie lo creía, llegó un tercer momento de Álvarez en el ‘blanco’ en este 2009: pero ahora no con la política de técnicos antioqueños; y en medio de un equipo que ya muestra títulos y finales en el exhibidor.
Entonces, ¿qué ocurre?: se suma un título más y se genera la apariencia de que la historia le debía algo a Álvarez. Algo que quizá el se merecía. ¿Sería un coletazo del exitoso proceso?, puede ser. Pero se trata de un título más, entonces que sirva para planificar de nuevo.
Así que gracias ‘profe’ por la ‘tercera’: la tercera temporada suya en el Once, y la tercera estrella para el amado ‘blanco’. Hemos crecido en comparación con aquellos días y usted ayudó mucho. Usted tuvo razón cuando dijo ‘estamos creciendo’, gracias ‘profe’ Álvarez.