¡No contaban con mi astucia!
Diciembre 14 de 2009Luego de la infortunada y lamentable desaparición de Herman Córdoba y Mario Beltrán se llegó a pensar que el rendimiento del equipo decaería pues habían perdido a su máximo goleador del momento. Pero pese a la tragedia, el equipo supo reponerse y seguir luchando con compromiso, responsabilidad y trabajo por su principal objetivo. Y lo consiguió.
De la mano de un joven técnico como Berrío, quien con humildad y profesionalismo supo conducir al onceno. De los jugadores quienes nunca renunciaron al sueño, con goleadores de raza como Iván “Champeta” Velásquez, experimentados como Luis Estacio, Nelson Barahona, Gonzalo Martínez y juveniles como Víctor Guazá, Jeison Quiñones, entre otros. Pero también con un grupo dirigencial que da ejemplo y merece todo el reconocimiento, en cabeza del presidente Jorge Fernando Perdomo, quien con sabiduría ha sabido administrar los recursos de los “opitas”.
Todo esto se conjugó e hizo posible que el Huila vuelva a disputar una final después de dos años (la primera fue en el Torneo Apertura de 2007 ante el Atlético Nacional). Un lugar justo y merecido. Como merecido también para el Deportivo Independiente Medellín, el mejor equipo del campeonato. Con un técnico revelación como Leonel Álvarez y figuras como Jackson Martínez, Luis Carlos Arias, John Javier “Choronta” Restrepo, Felipe Pardo, Aldo Bobadilla, etc., quienes de principio a fin han demostrado un alto nivel.
¡Por fin! esta será una final en la que se acaba eso de que el que entra como octavo a los cuadrangulares es el campeón y aunque eso no oculta lo mediocre de nuestro sistema, en esta ocasión se ratifica que los dos mejores del Finalización merecen el trofeo.
Quizás el de mayor rendimiento regular ha sido el Medellín y sobre el papel sería quien más se lo merece, pero el Huila con constancia y dedicación supo labrar el camino. Tumbando a grandes y favoritos como Santa Fe y Nacional, en especial a los capitalinos que se perfilaban como favoritos pero que al final diluyeron su aspiración y les faltó jerarquía para hacer respetar su casa (en el “Campín” perdieron la clasificación). Jerarquía que sí tuvieron los “opitas” por esto también son merecedores de su primera estrella.
Así las cosas, sólo hay que decir la tan trillada frase de cajón: “Que gané el mejor”. Por lo pronto esta final es la reivindicación al buen trabajo, responsabilidad y humildad. Felicitaciones a los hinchas de estos dos equipos. Apoyen y llenen las tribunas de los estadios y para el que sea subcampeón no piensen que el trabajo se ha perdido, no estoy de acuerdo con algunos colegas que dicen que sino se queda campeón no vale de nada la campaña.
Llegar a la final es más que un logro y la recompensa al trabajo bien realizado y sino pregúntele a los hinchas de Millonarios que se siente sufrir tanta frustración y llevar 22 años sin por lo menor saborear una final. Eso si no tiene presentación.