Pagando justos por pecadores
Marzo 25 de 2010
Siempre se escuchan los reclamos, silbidos en inconformismo en las tribunas a quienes ponen el pellejo en la cancha. Ellos pueden pasar de héroes a villanos en un minuto, pero también tienen el poder de alegrar corazones con sus pases, jugadas y goles.
En muchas ocasiones los hinchas pasamos por injustos porque exigimos que lo den todo en el terreno de juego, olvidando quizás, que así como muchos de nosotros llegamos al trabajo con preocupaciones de la vida diaria, los once jugadores, dispuestos a obtener la victoria, ni siquiera han recibido lo justo y necesario para desempeñar un buen trabajo.
El tema del atraso en los salarios a los jugadores del América y de Millonarios se está convirtiendo en el pan diario de la prensa deportiva. La semana pasada los “albiazules” pararon sus actividades para exigir el pago de las quincenas atrasadas.
Por las toldas “escarlatas”, se supo que algunos jugadores presentaron decaimiento físico porque literalmente no tienen con qué comer, no hay ni siquiera para el transporte a la sede de entrenamiento y lo peor, no hay con qué pagar un hotel para hospedarse durante la concentración.
Cómo pretender que el cuerpo funcione si la cabeza no sabe lo que quiere. Bueno, en este caso, las cabezas visibles han demostrado saber lo que quieren. Acabar con años de tradición e historia. Desaparecer y exterminar a dos instituciones que han escrito páginas gloriosas para el fútbol colombiano.
Admiro a los jugadores de estos clubes. Quién puede correr, entrenar, pensar, sabiendo que no tiene con qué alimentar a sus hijos, que no tiene cómo pagar el arriendo, los servicios y solventar las necesidades básicas de una familia. Pero lo peor, que no tiene ni siquiera el derecho de protestar, exigir respeto y dignidad humana.
Señores dirigentes de la Federación Colombiana y de la Dimayor se hace necesario que revisen con lupa y en serio este delicado y espinoso tema. No piensen que con la plática que se les dio a los clubes por el patrocinio todo se arregló. Eso ni siquiera fueron pañitos de agua tibia. Hay que revisar y replantear los estatutos y reglamentos para los equipos profesionales. No se puede continuar con esa liviandad y permisividad, que ha permitido que los dueños, accionistas, directivos, etc., sigan cumpliendo a cabalidad sus desdeñados y crueles objetivos.
Ya es hora de que el Gobierno nacional tampoco sea ajeno y tome medidas eficientes y eficaces. El Gobernador del Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía y el Alcalde de Cali intentaron buscar por todos los medios la democratización del América, pero el intento fue fallido. Al parecer del otro lado la propuesta no les sonó mucho. Como siempre, prevalecen los intereses oscuros y propios. Como igual pasa en Millonarios.
¿Será imposible cambiar este rumbo? Por lo pronto, ya es mucha gracia lo que intentan hacer los jugadores quienes en muchas ocasiones suelen pagar los platos rotos de lo que otros quieren esconder.