Vientos huracanados...
Agosto 30 de 2010Dentro de la institución rojiblanca, algo ha sucedido desde que Umaña prometió sanciones para los jugadores protagonistas de dicho video celebre. Cuando el Profesor Grau fue el entrenador de Junior e impuso la utilización del Alcoholímetro para los jugadores, estos últimos decidieron no caminarle al entrenador. Hay un problema serio en Barranquilla con los jugadores y es que les dan lo que quieren. Los directivos los terminan “mal-criando” pagándoles cada quincena a tiempo a diferencia de la mayoría de equipos en el rentado nacional. En estos momentos de crisis económica donde el futbol es uno de los grandes afectados, los jugadores son los que deberían poner más de su parte para satisfacer el esfuerzo que hace la directiva y compensar el dinero que pagan los aficionados para presenciar los encuentros.
Lo peor que le pudo pasar a Junior fue ganarse el último torneo. Cuando hay desmotivación o más bien no hay motivación al 100%, y adiciónale rebeldía hacia la directiva por parte de los jugadores, los equipos suelen jugar como se jugó el partido ayer en el Romelio Martínez. Quindío paso por encima del Junior a base de ganas y entrega algo que al cuadro Tiburón desde hace rato no se le ve. Qué diferencia hay entre un equipo comprometido en un torneo y uno que siente que le toca estar por compromiso. El resultado fue lo que se vio ayer, un revés en casa ante un equipo que jamás creyó que le podría ganar al Junior en Barranquilla.
Para colmo de males, como si la afición necesitara mas inestabilidades, anoche salió el Profe Umaña diciéndole a la prensa, “Si acá no me quieren, pues me voy”. Su ira fue porque creyó que los insultos de la tribuna eran para él cuando en verdad iban hacia los protagonistas del video que dio la vuelta al mundo. Me gustaría decirle al Profe que cuando se revierten estos momentos difíciles son los que le dan la casta de grandeza a un entrenador. Renunciar en este momento sería un acto de cobardía ya que, es mejor morir intentándolo a que nunca intentarlo del todo.
En últimas para concluir, es cierto que el Tiburón está pasando por una tormenta severa. Para la directiva se les cayó el negocio de Bacca que hubiera sido el ingreso de una cantidad jugosa de dinero para las huestes rojiblancas. Para el equipo de entrenadores, los jugadores no les están respondiendo al máximo potencial y esto está causando incomodidad dentro del puesto de trabajo. Y para los jugadores, siempre es lindo cuando se tiene el respaldo y la buena vibra con el público algo que se ha perdido estas últimas semanas. Pero como dice el famoso refrán, “Después de la tempestad llegara la calma” y calma es lo que se necesita para mentalizarse en remontar este torneo que lo último que se pierde es la esperanza.
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