El regreso de Ronaldinho comprueba que las estrellas siempre vuelven
Enero 18 de 2010Sólo las grandes estrellas son capaces de "resucitar" cuando parece que su
momento ha pasado y cuando los comentaristas reclaman que deje paso a nuevas
figuras.
"Dinho", de 30 años, estaba en ese proceso de olvido después de
una pobre campaña en su última temporada en el Barcelona y una primera en el
Milán impropia de un jugador que un día hizo que el Santiago Bernabéu le
despidiera con aplausos.
El bajón de forma, y de apetito futbolístico, le
alejó también de la selección y de indiscutible pasó a prescindible, un varapalo
moral para quien estaba destinado a ocupar un capítulo importante de la historia
del balompié.
Todo cambió esta campaña, precisamente la que terminará con
el Mundial de Sudáfrica, sin duda el gran objetivo que se marca Ronaldinho
Gaúcho una vez que ha recuperado las ganas y la forma, que es como decir la
magia de su juego.
Los tres goles que marcó el domingo al Siena, su
primer "hat-trick" con el Milán, avalan el cambio, elevan su cuenta particular
liguera a nueve y lanzan un mensaje claro al seleccionador brasileño Carlos
Dunga: "He vuelto".
El pasado 23 diciembre, Dunga ya le había alentado a
seguir en la línea de recuperación de juego, concentración e interés, tres
condiciones básicas para regresar a una selección que necesita siempre a los
mejores porque siempre se le exige el título.
"Lo sigo. Lo espero. Las
puertas de la selección no están cerradas. Tengo aún seis meses de tiempo para
elegir a los convocados (para Sudáfrica)", dijo Dunga a "La Gazzetta dello
Sport".
Veinticuatro horas después, Ronaldinho no ocultaba su deseo de
jugar el torneo sudafricano en una entrevista con la red "Globo" de televisión:
"Disputar el Mundial sería realizar un sueño".
"Dinho" añadió que el
bajón futbolístico que sufrió ya es algo del pasado y que actualmente está
demostrando dentro de la cancha que está "en un momento
maravilloso".
Cuando hay buen fútbol, Ronaldinho disfruta como un niño.
""Me siento querido aquí (en Milán), por lo que cada vez que salgo al campo veo
mi sueño realizado: corresponder al afecto de los hinchas".
Su técnico,
el también brasileño Leonardo, comparte la alegría de Ronaldinho: "Es el mejor
jugador del mundo, sólo ha recuperado el gusto por el fútbol".
El "Balón
de Oro" en 2005 y "Mejor Jugador FIFA" en 2004 y 2005 colocó su nombre en el
podio de los grandes del fútbol mundial formando parte de un triunvirato de
ganadores que pasó a la historia como "la sinfonía de los Ri-Ro-Ro" por Rivaldo,
Ronaldo y Ronaldinho, en Corea del Sur-Japón 2002.
Los tres, junto con el
otro "Ro" (Roberto Carlos), dominaron el escenario del primer mundial asiático y
el primero que se celebró en dos países, Corea del Sur y Japón, un torneo en el
que Brasil se tomó la revancha de la final perdida ante Francia en 1998,
recordada, entre otras cosas, por el hundimiento de Ronaldo.
Brasil ganó
los siete partidos que disputó, Ronaldo fue el máximo artillero, con ocho goles,
Rivaldo firmó cinco y Ronaldinho le hizo uno tan asombroso a Inglaterra que se
sigue dudando de si su intención fue disparar a gol o fabricó un centro que dejó
entrar David Seaman.
El gol supuso la victoria de Brasil por 2-1 y el
pase a semifinales, donde la sorprendente Turquía fue doblegada por Ronaldo con
un solitario tanto. El "Fenómeno" cerró su eficacia anotadora en la final con
las dos dianas de la victoria sobre Alemania.
La gloria de Ronaldinho
prosiguió en el Barcelona, con exhibiciones que jamás se olvidarán, y, de
pronto, comenzó a perderse en el Mundial de Alemania 2006, donde los únicos
pronósticos que se hacían eran sobre quién acompañaría a Brasil en la
final.
El sueño del llamado "cuadrado mágico" (Kaká, Ronaldinho, Ronaldo
y Adriano) se frustró en cuartos ante Francia con una volea de Thierry Henry a
saque de falta de Zinedine Zidane. El combinado "canarinho" quebró una récord de
11 victorias mundialistas consecutivas y pagó la polémica sobre el exceso de
peso de Ronaldo y la baja forma de Ronaldinho.
La pregunta de por qué
Ronaldinho estaba jugando tan mal se la siguieron haciendo los hinchas del
Barcelona en la siguiente temporada, a cuyo término el internacional brasileño
se marchó a Milán. Había dejado de ser "el futbolista feliz" que sirvió de
título a la biografía que escribió el periodista italiano Luca
Caioli.
Por suerte para los apasionados del fútbol, la estrella está
recuperando el brillo y Dunga comienza a reflexionar sobre lo que el presidente
de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo en noviembre pasado: Ronaldinho, "si
se sacrificara" para estar en plena forma, puede ser "el arma letal" de la
selección en Sudáfrica.