Nacional tiene el rumbo perdidoCon problemas estructurales y desilusiones futbolísticas
Marzo 08 de 2010Nada que cambia el panorama en Nacional. Ya han pasado másde dos años con fracasos deportivos y aunque en el actual campeonato todavíaqueda tela por cortar (faltan diez jornadas), por el rendimiento mostrado en elcampo de juego, la falta de variantes en ataque y defensa, estamosaparentemente condenados al abismo, sacrificando el fiel apoyo de una granhinchada que jornada tras jornada sufre desilusiones, sin líderes en la cancha,sin dirigentes de peso, sin presidente.
Es simple, el verde tiene un rumbo fijo, el problema es quesus coordenadas nos conducen a la tristeza, a otra eliminación casí segurasalvo un cambio de 360 grados que no se ve cercano.
Habrá que sumar todos los puntos que se han dejado en elcamino. Se necesitan por lo menos 20 unidades más para pensar en los cuatroprimeros lugares cuando con suerte hemos logrado victorias frente al coleroQuindío (todos los rivales le han ganado), un Cali con nueve hombres y unJunior sin Giovanni Hernández y cuatro titulares más.
No tenemos estructura, pues a pesar de pertenecer a un grupoeconómico poderoso, de ser unos “niños ricos” con chequera larga, de contar conel jugador más desequilibrante desde el punto de vista individual en el fútbolcolombiano (Giovanni Moreno), nada de eso sirve cuando no se tienen objetivosclaros, cuando no hay conducción, cuando la cabeza maneja su negocio a travésde videoconferencias, cuando todos hablan y nadie manda, cuando desde elcomienzo de año se sabe que el entrenador no va a continuar para el segundosemestre (pierda, gane o empate), cuando pasan los días, las semanas y losmeses y nada que se elige al máximo dirigente del club.
La institución tiene un problema de fondo que va mas allá dedos derrotas consecutivas, cuatro torneos sin un título y varias eliminacionesen el último historial.
La cuestión se agrava porque los “dueños” no se han dadocuenta de lo anterior o no les importa y como “borregos” siguen repitiendo losmismos errores del pasado. Nadie da la cara desde el punto de vistadirigencial, ya que Marulanda se fue el año anterior y por ende es imposibleaplicar correctivos urgentes, apretar en el buen sentido a una plantillaclaramente aburguesada y mediática que rinde más firmando autógrafos o sacándosefotos que en los partidos.
Estamos tocando fondo (eso vengo diciendo desde el 2008),nos cuesta ganar en casa cuando antes muchos rivales temblaban en el AtanasioGirardot y como visitantes carecemos de definición, no sabemos administrarventajas y perdemos por “horrores” en la defensa dignos de un equipo decolegio, o de un encuentro entre solteros y casados.
Lo peor es que la hinchada sufre las consecuencias de lamala administración. Y cuando hablo de administración señaló directamente a losdirigentes y a los entrenadores que han pasado en estos años por el equipo sinser capaces de orientar a Nacional, de sacarnos del pozo y la mediocridad.
Cómo desperdician tal arraigo popular de una fanaticada quees capaz de comprar más de 500 camisetas en tres horas a un precio alto sitenemos en cuenta la capacidad económica del colombiano promedio, que llenafácilmente un escenario deportivo con dos o tres resultados positivos, quemarca bien en los rating de televisión a pesar de perder y aburrir con sujuego.
No hay derecho que un equipo tradicional en el balompié“cafetero” como el nuestro, que el domingo anterior cumplió 63 años dehistoria, repita y repita los yerros más elementales que impiden el éxito.
Me resisto a creer que un grupo empresarial como ArdilaLülle, de tanta tradición y éxito económico permita que la escuadra que compróno tenga resultados positivos, se transforme en un onceno de media tabla haciaabajo que se está acostumbrando a perder partidos.
Estoy seguro que Nacional no hace parte del negocio másimportante para los Ardila Lülle, pero ya es hora que metan mano en serio alcontrol de la institución (y no es que lo tengan), que nombren a un presidentecon carácter y sobretodo poder decisorio, que sea mucho más que un simple“mensajero” del dueño mayor porque de lo contrario los fracasos deportivosharán muy grandes las pérdidas económicas que ya son preocupantes, pues sintítulos o campañas decentes no hay torneos internacionales, no hay buena ventade jugadores al fútbol del exterior.
Ojo, la salvación a esta crisis no se encuentra únicamenteen el nombramiento del nuevo presidente porque se necesitan además medidas deraíz en lo que tiene que ver con la elección del cuerpo técnico que reemplazaráal actual, la depuración de la nómina (ya es hora)y los criterios para lacontratación de refuerzos etc.
Si la cabeza no anda bien, es complicado que un equipo defútbol de resultados y por ejemplo, hoy quién le va a jalar las orejas a losjugadores por el bajo rendimiento, quién le pedirá cuentas a Ramón Cabrero ysus colaboradores cuando ya es hora que este Nacional muestre otrascaracterísticas, con mucho trabajo táctico y estratégico que brillan por suausencia.
Sobre los candidatos a la presidencia, los medios decomunicación hablan de nombres tan prestigiosos como Gustavo Villegas Moreno,ex asesor de Paz y Reconciliación y ex –secretario de gobierno de Medellín,Andrés Botero Philisbourne, ex presidente del Comité Olímpico Colombiano o elmismo Alejandro Hernández.
La verdad, no tengo grandes reparos acerca del recorrido deestas tres personas y lo que espero es que se elija con prontitud elreemplazante de Víctor Marulanda, pues el tema de la presidencia ya está máscansón que la elección del nuevo Fiscal. Por el momento, Esteban Córdoba Velásquezse encuentra encargado de dicho puesto.
La falta de mando también se traslada al terreno. Cabrero, apesar de su experiencia no ha logrado compaginar los dos principios básicos delfútbol, es decir defenderse correctamente y atacar con variantes.
Bajo su conducción, Nacional se caracteriza por suslimitaciones y extremos. O se defiende en bloque con muchos jugadores atrásdejando el ataque limitado a lo que pueda hacer Giovanni Moreno o se descubreen el medio con un único volante de contención haciendo que los centralesqueden mano a mano con los atacantes del rival.
Además, la intención de los volantes extremos funcionó enalgunos encuentros, pero en la actualidad el rendimiento de Víctor Ibarbo no espositivo, Motta arrancó bien y se ha ido diluyendo, Cardona no es tenido encuenta, gracias a los caprichos del hispano-argentino.
Para completar el desorden táctico, este equipo cuando notiene la pelota se agrupa mal, no regresa en bloque, Palomino y Ringo Amayaapenas quitan el balón más no recuperan y Pezzuti a pesar de sus atajadas nopuede sacar todas las pelotas.
Incluso, en los últimos encuentros el portero argentino haestado comprometido en algún tanto contrario aunque es importante enfatizar quesu rendimiento es sobresaliente, pues el número uno nos ha salvado de peoresresultados.
A las equivocaciones de Cabrero, hay que sumarle el pobrerendimiento de muchos de los jugadores. Walter Moreno no es ni la sombra deaquel que jugó la Copa Libertadores con el Cúcuta Deportivo, Andrés Orozcodesde su llegada no brinda garantías y se hace expulsar por tonterías, AndrésMosquera no es un refuerzo para el verde (con todo respeto) y Camilo Pérez,suma y nada más.
Por las bandas, Marlon Piedrahita hace méritos para perderla titularcon un penal innecesario frente al Once Caldas y ya nos preguntamoscómo anda el tema físico de Víctor Giraldo. Francisco Delgado aporta encontención y no en proyección y Jair Iglesias viene de una lesión.
En fin, el colectivo no funciona y la individualidad, salvolas pinceladas de Giovanni Moreno, el aporte de Stalin Motta y la levantada enel nivel de Jairo Patiño tampoco. Nacional tiene un estilo de juego plano ypredecible, los rivales saben que controlando a Moreno tienen un camino abonadopara quedarse con la victoria.
Por tal motivo, las derrotas frente al Once Caldas enDitaires (1-2), con penal errado incluido y el Chicó en Tunja (3-2) nosorprenden a nadie. Es más, antes tuvimos suerte contra Cúcuta en el GeneralSantander.
El miércoles pasado fue tal la desorganización que Nacionalni siquiera pudo entrenar en la cancha del estadio de Ditaires de Itagüí dondehizo las veces de local. Del partido, elverde generó varias opciones claras, controló las acciones, pero falló en la definición.
Ya el domingo llegó la desgracia. Ni en el cumpleaños delclub (Nacional fue fundado el 7 de marzo de 1947) la fuerza verdolaga fue capazde superar a los “ajedrezados”. El marcador dolió en el alma porque seperdieron tres puntos claves pensando en el futuro, Anthony Tapia marcó un golazoy Alexánder Viveros a pesar de su evidente sobrepeso fue una de las figuras dela cancha.
Se extingue la era de Cabrero, ya se siente el regreso delBolillo que anda rondando las oficinas de Coltejer. Ahora habrá varios días dereflexión y trabajo para el retorno de la Liga Postobón porque el clásicoregional frente al Medellín se jugará hasta el jueves 15 de abril en el estadioAtanasio Girardot. Por tanto, el próximo encuentro de Nacional será ante elHuila en condición de local, muy seguramente en el municipio de Itagüí. Antes,este miércoles por Copa Colombia, el verde visitará al Envigado.
Para finalizar les recuerdo el correo de contactosomosdelverdeporsiempre@gmail.com con el objetivo de intercambiar cualquieropinión, crítica o comentario sobre el blog. Espero las fotos de la pasiónverdolaga por todo el mundo.
¡Fuerza Verdolaga!
Fuente: D-Content