Para muchos, el mejor fútbol es el europeo, en donde están las figuras del fútbol mundial y los clubes más poderosos, al cual emigran nuestras precoces estrellas, algunas ni siquiera habiendo debutado en primera división siendo transferidos por cifras desorbitantes, allí es donde tiene sede la FIFA la máxima rectora del fútbol mundial, donde los campos de juego parecen “Un Billar” y los hinchas ven cobrar un tiro de esquina de un jugador del equipo contrario a 2 metros con una cerveza en la mano y no pasa nada, eso es el futbol europeo, muy similar a las costumbres socioculturales del viejo continente, rígido y frío.
El futbol Sudamericano es sin duda la mina de jugadores más grande del mundo, de acá salieron Di Estefano, aunque ahora hable con la z soplada, Pelé, Garincha, Zico, Romario, Amadeo Carrizo, Maradona, Messi, entre muchos otros que supieron deslumbrar con su talento en el plano internacional siendo considerados los mejores jugadores de la historia, lastimosamente el fútbol de acá es poco valorado, los jugadores que enriquecen el futbol europeo la mayoría son sudamericanos, ó, ¿Qué sería Europa sin los jugadores sudamericanos? Quizá habría buen juego, pero no tendría la riqueza técnica que le brinda el futbolista de acá.
Si bien el fútbol de este lado del mundo tiene una infinidad de cosas por corregir, hay algo que nos hace únicos, la razón por la que los clubes europeos pagan fortunas por jugadores de este lado del Atlántico: La pasión, el hambre de gloria, allá ser futbolista es una profesión como ser abogado o economista, acá es una forma de darle de comer a su familia, la esperanza al final del camino que les podrá dar una mejor vida, pero sobretodo gloria, con la que soñaban Maradona o Pelé cuando jugaban descalzos en potreros en donde los arcos eran ladrillos y sus finos botines no eran más que un par de zapatillas rotas.
De allí nace la diferencia, quizá está en los genes, los de acá nacen con la sangre caliente, por eso cuando logran estar en la cima, lucharán con todo para jamás bajar de ahí, porque saben lo que es aguantar hambre, lo que es contar las monedas para poder tomar el colectivo a los entrenamientos, lo que es tener que caer en el barro y pelear para no hundirse para siempre en él, en barrios llenos de peligros y tentaciones.
Qué puede ser mejor que salir a la cancha con millones de papelitos picados cayendo del cielo, con la hinchada de tu club alentando los 90 minutos, el colorido de las tribunas, la previa con un choripán o un asado con amigos, cantar el himno de tu club o de tu ciudad con la mano en el corazón, por más que critiquemos lo nuestro y subamos en un pedestal el futbol de allá, siempre estará en nuestra sangre y en nuestros jugadores la pasión que nos diferencia, jamás podremos dejar de lado nuestras raíces y negar que esto es lo que somos, valorémoslo más.
Hay cosas que solo se ven acá, cosas que hacen de nuestro fútbol algo único, de nuestros jugadores los más apasionados y valorados del plano internacional, cosas que solo se viven y se sienten si naces de este lado del mundo, donde el fútbol no es una actividad, es una pasión, donde ir a la cancha a alentar a tu equipo no es como ir al teatro… ¡Es una cita de honor!
Daniel Santamaría Jaramillo.
@dansantaja03
El futbol Sudamericano es sin duda la mina de jugadores más grande del mundo, de acá salieron Di Estefano, aunque ahora hable con la z soplada, Pelé, Garincha, Zico, Romario, Amadeo Carrizo, Maradona, Messi, entre muchos otros que supieron deslumbrar con su talento en el plano internacional siendo considerados los mejores jugadores de la historia, lastimosamente el fútbol de acá es poco valorado, los jugadores que enriquecen el futbol europeo la mayoría son sudamericanos, ó, ¿Qué sería Europa sin los jugadores sudamericanos? Quizá habría buen juego, pero no tendría la riqueza técnica que le brinda el futbolista de acá.
Si bien el fútbol de este lado del mundo tiene una infinidad de cosas por corregir, hay algo que nos hace únicos, la razón por la que los clubes europeos pagan fortunas por jugadores de este lado del Atlántico: La pasión, el hambre de gloria, allá ser futbolista es una profesión como ser abogado o economista, acá es una forma de darle de comer a su familia, la esperanza al final del camino que les podrá dar una mejor vida, pero sobretodo gloria, con la que soñaban Maradona o Pelé cuando jugaban descalzos en potreros en donde los arcos eran ladrillos y sus finos botines no eran más que un par de zapatillas rotas.
De allí nace la diferencia, quizá está en los genes, los de acá nacen con la sangre caliente, por eso cuando logran estar en la cima, lucharán con todo para jamás bajar de ahí, porque saben lo que es aguantar hambre, lo que es contar las monedas para poder tomar el colectivo a los entrenamientos, lo que es tener que caer en el barro y pelear para no hundirse para siempre en él, en barrios llenos de peligros y tentaciones.
Qué puede ser mejor que salir a la cancha con millones de papelitos picados cayendo del cielo, con la hinchada de tu club alentando los 90 minutos, el colorido de las tribunas, la previa con un choripán o un asado con amigos, cantar el himno de tu club o de tu ciudad con la mano en el corazón, por más que critiquemos lo nuestro y subamos en un pedestal el futbol de allá, siempre estará en nuestra sangre y en nuestros jugadores la pasión que nos diferencia, jamás podremos dejar de lado nuestras raíces y negar que esto es lo que somos, valorémoslo más.
Hay cosas que solo se ven acá, cosas que hacen de nuestro fútbol algo único, de nuestros jugadores los más apasionados y valorados del plano internacional, cosas que solo se viven y se sienten si naces de este lado del mundo, donde el fútbol no es una actividad, es una pasión, donde ir a la cancha a alentar a tu equipo no es como ir al teatro… ¡Es una cita de honor!
Daniel Santamaría Jaramillo.
@dansantaja03














