Luego de su participación en las últimas cinco fechas y con más penas que alegrías, los hinchas del DIM volvimos a encontrarnos con la cruda realidad: No hay equipo para afrontar el actual torneo. Lo sucedido en los clásicos frente a Nacional y Caldas sólo fue un espejismo que ilusionó a nuestra sufrida hinchada, dejando ver más que recuperación futbolística, la profunda crisis en la que están sumidas estas tres divisas. Los triunfos ante nuestro rival de patio fortalecieron altamente al grupo, y fueron quizás lo mejor que le pudo suceder al equipo del pueblo, pero más allá de esas victorias, el panorama es triste y desolador.
Volvimos a ver ese futbol pobre, con carencia de ideas y desorden en todas las líneas. Los mal llamados goleadores se olvidaron de la red y los únicos que se salvan de esta debacle son Brecas, los juveniles Arboleda y Ortiz. Desafortunadamente todos los porteros se hacen su gol de vez en cuando, y para infortunio nuestro, el domingo con el Cali perdimos por un error suyo.
Quizás lo más positivo de todo esto fue la leve recuperación en cuanto a la tabla del descenso, pero los que vienen apurando nos respiran en la nuca y la distancia sigue siendo muy corta para estar tranquilos. No se volvió a saber nada sobre la venta del equipo, porque parece que las tres victorias en seguidilla aplacaron los ánimos, pero van 2 derrotas en serie y el próximo partido con Itagüí es bastante difícil.
Estamos muy lejos de pensar en una clasificación a los cuadrangulares finales del presente torneo, y pese a que el trabajo de Bolillo ha sido muy positivo, para nadie es un secreto sobre las dificultades que tiene en cuanto a la nómina de jugadores. No sabemos qué pensará el siempre mediocre Osorio Ciro, si estará mirando contrataciones futuras, o si por el contrario está esperando vender lo poco que tiene, y así acabar de quebrar al equipo. Nadie entiende porque no sede su puesto, y si de pronto se lleva a su más sonada contratación, Felipe Pardo, estaríamos de paso eliminando dos de los más grandes problemas que tiene el rojo de la montaña.
A los hinchas los endulzaron con los 2 clásicos ganados, pero necesitamos urgentemente una reestructuración grande y efectiva, porque no podemos seguir permitiendo que los engendros que siguen matando el amor por nuestro equipo terminen su trabajo. Exigimos respeto y un equipo que nos devuelva la ilusión, las ganas de colmar las graderías del coqueto Atanasio Girardot y el renacer de una institución que hace rato abandonó la gloria.
Como estamos acostumbrados y a falta de 7 fechas, ni vemos, ni creemos que se pueda clasificar con tanta mediocridad futbolística. A los que nos duele el equipo nada podemos hacer para salvarlo, y los que pueden hacerlo como que se pusieron de acuerdo para hundirlo más de lo que está.
Seguiremos rogando a DIOS para que ayude a este puñado de hombres a ser honestos en su trabajo, y así percibir por lo menos algo distinto a lo visto en los anteriores y actual campeonatos, porque definitivamente la parcial roja ya no espera nada de ellos.
Bendiciones de DIOS para todos, paz y alegría para sus hogares
twitter: @lonagui1