Once CaldasEl Once, a volver
Febrero 08 de 2009Esas imágenes gloriosas del ‘Blanco’ campeón de Copa Libertadores ya son parte de los archivos del canal de televisión que transmite la competencia. Casi la magnificencia de un triunfo de ese calibre, se reduce es a un mero logro que hay que revalidar con frecuencia, y esa parece una sentencia incluso hasta para los equipos más poderosos del Continente.
Cómo será entonces para los equipos normales de la región. Aquellos de los que no se espera que revaliden algo así. Sin embargo, sí deberían estar constantemente entre los participantes. Eso sí sería algo que podría esperarse del Once: clasificaciones constantes a Copa.
Pero, qué significa clasificaciones constantes a Copa para el Once. Para River y Boca quizá significa estar ahí cada año; para el Once cuál sería la constante. La última vez que estuvo fue en 2005 y este año también será ausente, es decir que acumula cuatro periodos consecutivos sin asistir. Será esa una constante decente.
La primera vez que el Once llegó a Copa fue en 1999, luego del subtítulo colombiano de 1998, quedó eliminado en primera ronda. Volvió a los tres años, o sea en 2002, luego de ser mejor reclasificación de 2001, también quedó eliminado en primera ronda. Pasaron dos años para volver, es decir en 2004, después del título colombiano de 2003, quedó campeón apenas en su tercera participación en el certamen.
Y estaba participando cada dos o tres años, constantes menores de la que acumula hoy, cuando ya tiene la experiencia de haber ganado el Torneo. Sin embargo hay que concederle al ‘Blanco’ de Manizales lo siguiente: el contexto. Si se mira el fútbol colombiano, nuestros grandes dan tristeza.
Incluso Nacional y América (los más decentes a mi modo de ver) no son capaces de estar cada año en Copa Libertadores. Entonces qué podremos esperar de los demás: Cali, que por infraestructura debería estar a la par de los mencionados inicialmente, no es tan ganador; y de Millos y Santa Fe, mejor ni hablar, no respetan ni su hinchada ni su historia, y para hacerlo tendrán que dejar discursos y más bien ganar algo ya.
Y los que emergieron presentando líneas de crecimiento asombrosas, son demasiado irregulares: por ejemplo Junior que empezó a ganar en los 70’s, y obtuvo incluso hasta hace tres años su último título; disputó el descenso en el torneo anterior, y hasta las fechas finales. Medellín apareció ganador, luego de medio siglo, en el inicio de esta década y se mantiene protagonista al final de la misma, pero lució muy inferior en la reciente final colombiana.
Y el Once era el que presentaba la línea de crecimiento más sólido, constante y procesado; además de sorprendente con el título de Copa, pero hasta ahí llegó. De ahí para acá parece que nunca hubiera sido un equipo que emergió en vía de desarrollo y que se granjeó el respeto de los otros, incluso en los últimos torneos difícilmente clasifica a los cuadrangulares, en 2008 no pasó en ninguno de los dos semestres.
Es hora de volver, por lo pronto al menos clasificar a cuadrangulares en el torneo local, probar si la línea de crecimiento sigue ahí y si se puede seguir siendo respetado, y definir si se juega en liga de fútbol de mayores o de menores para de una vez por todas cambiar el discurso.
Hoy los que presentan verdaderas líneas de crecimiento son otros: los jóvenes Chicó y Equidad, que ya ganaron algo; y los viejos Cúcuta y Tolima que no obstante también sufren los síntomas de sus contemporáneos: errores administrativos e irregularidad.
Un panorama no muy eficiente. De hacer un trabajo serio, el Once puede volver y ser fuerte, de lo contrario puede hasta caer en el descenso, que de todas formas no está muy lejos, quien lo diría: hoy no hay que mirar muy por encima del hombro al viejo rival.
Fuente: Fredy López