A pesar de unaque otra satisfacción que hemos recibido este semestre por pequeños detallescomo las actuaciones de Alex Viera y el record de Sergio Galván Rey, creo quetodos los americanos sabíamos desde hace rato que era cuestión de un poco másde tiempo para que llegara la eliminación absoluta. Sin embargo no preveíamosque el equipo fuera a terminar de esta forma tan triste.
La reiteradaprecaria situación económica de los jugadores y la no confianza que imprimióJuan Carlos Grueso en sus planteamientos fueron factores determinantes en cada uno de los partidos para queel equipo constantemente careciera de concentración y no cumpliera el objetivo.
Lo que hemospodido ver todo el semestre han sido chispazos interesantes en el ataque, porla condición que tienen jugadores importantes como Jonathan Álvarez y el mismoGalván, pero a la larga toda la inestabilidad extradeportiva que vive lainstitución se ve reflejada en el campo de juego. Así ningún equipo puedecaminar. Es tan fácil como ver lo atacable que resulta este América, cuandotodo equipo que se le ha enfrentado, le ha marcado casi sin resistencia en uncontragolpe.
Lo quequedaNo es mucho loque falta para que se termine este torneo en términos generales. Tan solo dosfechas. América tiene muy poco por hacer, debe en todo caso sumar lo máximoposible para no empezar el próximo torneo en la penosa posición en que seencuentra. Ganar puntos como sea en este momento es vital de cara a lo que viene.
Para Américaes prioridad, además de la resolución de su grave problema institucional,tratar de retener para el próximo torneo a los jugadores más destacados delpresente: Alexis Viera, Jonathan Álvarez, Sergio Galván, Edwin Aguilar y losjuveniles Julián Carabalí y Wilberto Cosme entre algunos otros. Porque si bie,sabemos que el cáncer real que vive el club viene por parte de las mismasdirectivas, la única forma de salvar el puesto en la A, es conformar decualquier manera un plantel deportivo que pueda competir.
Lamentablemente los jugadores se hanreunido en varias ocasiones con las directivas para tratar de pactar acuerdosen torno a una finalización decorosa para todos en lo que queda del torneo y nosólo no les han cumplido, sino que además el equipo ha perdido cada vez deforma más contundente.
Lo uno claramente conduce a lo otro.Nunca esperamos por ejemplo, que fuera a caer tan aparatosamente contra losrivales directos en el descenso como lo son Cortulúa, Quindío y ahora Cúcuta.Pero la cosa es tan grave, que no hubo atenuante alguno en esas derrotas.
El Patrón vuelve al clubEn un movimiento que resulta algosorpresivo por haberse dado tan tarde en el torneo, Juan Carlos Grueso fuedespedido como Director Técnico del equipo y en su lugar asumió un viejoconocido de la institución: Jorge “El Patrón” Bermudez. La ventaja de que elcambio se de ahora, le da margen al nuevo estratega para empezar a trabajardesde ya en lo que será el próximo semestre.
Yo personalmente no me siento muy optimistacon respecto a Bermúdez, porque si bien le respeto su pasado con América y loque nos dio en su mejor época como jugador, sus pergaminos como técnico son másbien pocos y contradictoriamente, su actitud es a veces arrogante, como si enrealidad tuviera muchos.
El descalabro de este domingo ante elCúcuta Deportivo –precisamente uno de los rivales en el tema del descenso-tiene que ser una lección de entrada para que El Patrón hable menos y sededique a solucionar este problema. Previo al partido dijo que desde ya severía su mano en el equipo y pues ya vimos que no sólo salió goleado, sino quea diferencia de partidos anteriores en los que se perdía botando goles hechos,América generó esta vez una sola opción de gol.
Por ahora el reto para Bermúdez es sumarestos seis puntos que quedan contra el Once Caldas y el Boyacá Chicó, para quese pueda dedicar a trabajar de una forma más tranquila con lo que va a quedarde este plantel, que aunque en un momento lució esperanzador, sucumbió ante lacrisis institucional.
El mensaje hacia las directivas siguesiendo el mismo:
liberen al equipo, ¡sí a la democratización!La separataPor primera vez en más de dos años quellevo escribiendo este blog, hablaré de un tema distinto a nuestro queridoAmérica de Cali porque, como periodista y sobre todo, como colombiano, mesiento en la necesidad de hacerlo:
Manifiesto abiertamente mi indignaciónhacia la Federación Colombiana de Fútbol por la presentación de la candidaturaúnica de Hernán Darío Gómez, como el próximo Director Técnico de la SelecciónNacional de Mayores. Lo más probable es que cuando ustedes estén leyendo esto,el nombramiento se haga oficial.
Yo no desconozco los logros que tuvo ElBolillo con las selecciones tanto de Colombia como de Ecuador al llevarlas amundiales pasados. Pero pertenecen a un tiempo pretérito, otras épocas, otrasmaneras de jugar, otras formas de ver el fútbol. Su misma actitud excesivamentederrotista con la que involucionó con los años, le llevó a cerrar esos ciclosde mala forma y sobre ella, es que lo están volviendo a contratar ahora mismo.
No tiene explicación alguna que la FCF notenga la suficiente capacidad dirigencial e intelectual como para encontrar unaopción distinta a volver 15 años atrás en el tiempo. ¿Acaso dónde ha funcionadoeste tipo de fórmula? ¿Estamos tan mal que nuestras únicas opciones reales paraque nuestra selección encuentre el rumbo son los ya trilladísimos FranciscoMaturana y Hernán Darío Gómez?
Todos creíamos que probablemente despuésde los enormes fracasos de los últimos tiempos con ciclos anticuados, quizáshabría un cerebro inteligente que entendiera que el fútbol colombiano necesitaun verdadero cambio para volver a tener la capacidad de enfrentar los retos deuna eliminatoria mundialista.
Creo fielmente que está no fue una maladecisión, sino la peor de todas las que se podían haber tomado, ya que con labaraja de técnicos interesantes que puede haber en todo el continente, resultacasi una broma que estemos retrocediendo en el tiempo de esta manera.
Sé que no soy el único que protesta anteeste seguro nombramiento. Es más, se que un porcentaje alto del país rechazaesta opción, pero también se que no habrá manera de que sea echada para atrás,así que en ese sentido, lo único que da es tristeza ver tan poca capacidad deevolucionar.
Espero al menos que el eslogan de entradade esta segunda etapa no sea que no importa si perdemos, ya que “vamos es aaprender”.
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