Luego de tanta especulación de los medios y sin novedades importantes por parte de algunos equipos, vuelve el futbol profesional colombiano a escena. Unos que llegan, otros que se van, en definitiva pasa a ser mas una rotación de jugadores de mediano rendimiento, que lo único que hacen es cambiar de divisa, porque los malos tienen que ir a probar suerte en otros países o bajar la categoría.
Deportivo Independiente Medellín como hace varias temporadas, trajo elementos que de alguna manera dejaron sus equipos por mal rendimiento y no precisamente porque terminaron como figuras en sus escuadras. Las directivas del poderoso lo que están haciendo es meterle los dedos a la boca al aficionado y sin hacer grandes inversiones, pretenden mantener a un equipo que en el 2012 batallará en cada una de las fechas por alejarse del descenso. ¿Acaso piensan que después de 3 torneos consecutivos marcados por el fracaso, los hinchas no merecemos por lo menos que conformen un equipo con aspiraciones mayores?
Vengo diciéndolo hace mucho rato en mis crónicas pasadas: Estamos cansados de la mediocridad dirigente y de ser el hazme reír de Colombia. No podemos permitir que los famosos “sueños del balón” acaben con la poca credibilidad que existe en la sufrida parcial roja. A las barras les compraron la conciencia con boletas de $5.000 y los pocos que seguimos creyendo en la resurrección de nuestro equipo amado, se nos acabó las ganas de volver al Atanasio.
Porque mantener jugadores como Rancan y Champeta Velásquez si su rendimiento fue paupérrimo, mientras que no hicieron ningún esfuerzo por mantener a Luis Fernando Mosquera, Jaime Castillón, Luis Carlos Arias, incluso al mismo Depósito, que cuando le dieron oportunidad respondió. Los qué dicen querer al equipo están armando a los otros para que acaben con nosotros.
En cuanto a las nuevas caras cabe decir que hay que darles tiempo para que muestren su trabajo. La consigna del siempre mediocre OSORIO CIRO, es darle oportunidad a la sangre nueva, pero en las condiciones que estamos en cuanto a perder la categoría, no hay lugar al fracaso. Danny Santoya, aunque bastante irregular, ha demostrado que tiene gol, Jonathan Estrada, recordamos sus momentos de efervescencia en Millonarios, pero de pronto con la experiencia que ha ganado, se convierta en el eje del equipo. De ahí para adelante no se habla sino de panameños, que con todo respeto, no creo que aporten demasiado.
En resumen señores: Comparando los que se fueron con los que vinieron, se volvió a descuadrar la caja. ¿Así pretende que van a llevar gente al estadio con semejante panorama? Lo que de pronto nos salva es que todavía queda una buena base, pero lo que tienen que ser conscientes los que llegaron, los que se quedaron y los jóvenes es que se van a tener que jugar 36 finales en los 2 torneos del año, porque es ahora o nunca, ya que ad portas de cumplir el centenario de fundación, y como van las cosas, nos va a tocar “celebrar en la B”
Dios otorgue la paz a todos, bendiga sus hogares y sus vidas y a los hinchas rojos nos regale una sobredosis de paciencia, porque según parece el sufrimiento no acaba.


















