El partido ante Atlético Huila dejó un descontento generalizado en la hinchada ‘embajadora’, pues de nuevo un resultado a favor de Millonarios, se desvanece como agua entre las manos por culpa del mal manejo que se le da a los cambios y menor medida al planteamiento táctico. Lo que hace preocupante la situación es que independientemente de que el torneo hasta ahora empiece, esta tendencia es generalizada en el equipo del técnico Richard Páez ya que viene de tiempo atrás.
Si algo le critican al técnico de Millonarios, periodistas, hinchas, aficionados, y demás personas del medio futbolístico, es la manera como maneja cambios, esta situación quedó demostrada por enésima vez en el compromiso donde el equipo azul, dejó escapar dos puntos en un partido donde tenía todo para volver ganarle al cuadro ‘opita’ después de tres años en el Campín.
Hay que decir que Millonarios empezó bien, el gol de Omar Vásquez fue un buen síntoma de efectividad ya que se consiguió relativamente rápido, y en términos generales, la primera etapa fue una demostración de fútbol ofensivo y en ocasiones vistoso.
Sin embargo, Páez después de corridos 18 minutos del segundo periodo, le dio por empezar a mover la ‘caja’ de cambios de un automóvil que hasta el momento funcionaba bien, y por eso el vehículo se le terminó recalentando, en un terreno que no presentaba mayores baches.
El primer cambio fue el de Mayer Cándelo, eje del equipo y de buen rendimiento, por Harrison Otálvaro. Como resultado el funcionamiento de la plantilla desmejoró sustancialmente, se perdió el nivel de ataque, el manejo de balón y el Huila empató. La verdad quien entiende a Páez, pues siempre ha dicho que Cándelo es un jugador ‘diferente’, que es el hombre del desequilibrio, de la técnica, de la fantasía y lo sustituye por un Otálvaro que aún no está a punto y que siempre se ha caracterizado por la irregularidad.
Por su parte el gol del Huila fue un descuido de Iturralde, pues fue anticipado por Milton Rodríguez, quien tuvo el espacio justo para cabecear y así conseguir el empate ‘opita’.
Posteriormente ante la molestia física que presentó Berrío, Páez sustituye al joven delantero por Leonardo Castro. El resultado: Millos no volvió a acercarse al área chica de los ‘opitas’, Castro como casi siempre con la camiseta azul, lució desatento, errático y disperso. De nuevo vuelve la pregunta ¿quién entiende a Páez? Castro es otro que no está a punto, que viene con un pésimo registro de la temporada anterior en el fútbol peruano, es más la pregunta sería: ¿qué hace Castro en Millos?.
Para finalizar viene la sustitución de Omar Vásquez por Erik Moreno, donde se acentuó aún más la perdida de fútbol ofensivo, la profundidad y la generación de ideas creativas. Fue un resultado apenas lógico, ¿acaso Castro tiene la capacidad creativa que tiene Vásquez?, ¿acaso Castro tiene una contundencia goleadora reiterada?.
¿No habría sido mejor dejar en el terreno de juego a Mayer y a Omar Vásquez? Los hombres de las ideas y el en caso de Omar con el plus de haber sido el autor del gol.
El cambio de Cándelo fue tan desconcertante, que al ser consultado sobre su sustitución contestó: “Por dentro te da rabia, pero yo soy un referente, alguien al que todo el mundo está mirando, y no puedes hacer cosas que dan mala imagen para tus compañeros o mal ejemplo, pero por dentro te quieres morir de la rabia”.
Se dice que el fútbol es sencillo, pero que los técnicos lo complican, en ocasiones eso le ocurre a Páez, a veces por el mal manejo de los cambios, como ocurrió contra Huila, a veces por mal planteamiento táctico como ocurrió contra Junior en Barranquilla.
Aunque solo van dos fechas, esta situación preocupa, más por la forma en que se pierden dos puntos, que por los puntos como tal, ya que es una continuación de lo que varias veces se la ha criticado a Páez en Millonarios: cambios erráticos y planteamientos inadecuados.
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