¿Esperaban que Millos los hiciera millonarios…?
Julio 01 de 2009A pocos días de empezar la Copa Mustang II, el profesor Luís Augusto “Chiquí” García ha reconocido en declaraciones al Diario Deportivo, que Millonarios está quebrado; palabras más palabras menos, su testimonio se resume de la siguiente forma: “…Es que no hay plata. Uno puede ver muchos jugadores e interesarse por ellos pero sin dinero no se puede hacer nada...” y luego reiteró: “Aquí no hay plata. No hay dinero. Millonarios no tiene un peso".
Las palabras de García no son más que la simple y cruda realidad de Millonarios, equipo al cual no le queda más que una marca, un nombre, unas estrellas y una hinchada que por cierto, es explotada año a año y torneo a torneo. De resto no tiene nada más.
Por eso es curioso que los actuales propietarios quieran seguir “manteniendo” el equipo. ¿Para qué lo hacen si el club está quebrado y es tan mal negocio? Seguramente la respuesta sólo la tendrán y la entenderán ellos.
El caso de Millonarios y sus actuales propietarios, para ponerlo en términos coloquiales, es como si cualquier aficionado al fútbol en España se ganara 25 millones de euros en la lotería y con ese dinero, pretendiera comprar el Real Madrid. La verdad es que el ganador del premio tiene dinero pero no como para tener o mantener una institución como el equipo merengue.
Si bien es cierto que Luís Augusto García, Juan Carlos López y Santiago Rendón tienen dinero, no tienen lo suficiente como para tener, mantener e invertir en Millonarios.
Para que podamos ejemplificar cómo deberían ser los propietarios del Millonarios, pongamos el caso del Atlético de Madrid, donde Enrique Cerezo presidente del cuadro “colchonero” tiene el control de club con otros accionistas mayoritarios. Hay muchos hinchas con poca participación accionaria en el “Aleti” pero el Señor Cerezo y los otros grandes propietarios del cuadro rojiblanco son los que invierten fuertes sumas de dinero en el club para el fichaje de nuevos jugadores, pagos de nóminas, mantenimiento de la sede social y la sede deportiva, promoción y montaje de divisiones menores o cantera, funcionamiento del Vicente Calderón y la implementación de nuevos planes de mercadeo.
Volviendo a la realidad de nuestro querido y a la vez deteriorado club, la institución no sólo tiene que sufrir la ausencia de un flujo de dinero constante que pueda solventar los gastos y necesidades que demanda, sino que, además, tiene que cargar el lastre nefasto de la Dirección Nacional de Estupefacientes que ve al equipo tal como si fuera un carro de lujo incautado: deja que se pudra en la intemperie de un potrero.
Por eso lo mejor que podemos hacer los hinchas es mirar con cautela y prudencia el desarrollo de este torneo para Millos, y la vez deberíamos exigirle a los dueños que inviertan con buen criterio y transparencia en el equipo, porque ya está bueno que los únicos que aporten sean los hinchas cuando pagan boletas y compran camisetas, o los patrocinadores con sus desembolsos de dinero para cada temporada.
Tal parece que los dueños del equipo querían ser tan millonarios como Millos, pero no. Resulta que la dinámica es diferente pues para multiplicar y ganar primero hay que invertir y sumar, de lo contrario las cosas no funcionan.