Galván, con G de Goleador
Abril 27 de 2010Genio y figura hasta la sepultura. Esta podría ser la frase para definir al delantero colombo-argentino, que el 25 de abril de 2010 inscribió su nombre en la historia del fútbol profesional colombiano como el mayor anotador de todos los tiempos. Proveniente de las inferiores de Boca Juniors, llegó con discreción, quizás pasando inadvertido y sin dar mucho “bombo” como suele pasar con los jugadores extranjeros que vienen a reforzar los equipos profesionales.
Once Caldas puso los ojos en él y desde 1996, año en el que aterrizó en Manizales, Sergio Galván ha ocupado la atención de los medios deportivos locales y ha sido el terror para muchos zagueros y arqueros, víctimas (en el buen sentido de la palabra) de su gran talento y su innata condición de goleador. En su país natal, el mismo de donde emergen figuras que se convierten en ídolos mundiales, no tuvo un lugar merecido. En eso, el destino fue un buen cómplice. La decisión de dejar sus raíces y venir a probar fortuna en tierra ajena fue más que acertada.
El Concepción Fútbol Club (club argentino de segunda división) fue el primer testigo de su agilidad, desborde y sacrificio en el terreno de juego. Ya en Colombia, esas condiciones fueron la clave del éxito en su carrera profesional. El 28 de enero de 1996 hizo su debut oficial. Su primer gol se lo marcó al arquero José “Chepe” Castañeda, en un clásico regional ante el Deportivo Pereira.
Desde ese día su nombre ya no sería uno más porque desde hace 14 años Sergio ha sabido deleitar a los hinchas colombianos. En los corazones “albos” ocupa lugar de privilegio gracias a los 171 goles anotados con la camiseta blanca, el botín de oro que obtuvo en 1999 por sus 26 tantos, el campeonato de 2003 en el Torneo Apertura y los once goles en Copa Libertadores, en las ediciones de 1999, 2002 y 2004.
Con los “verdolagas” también hubo romance y admiración. De su mano se convirtieron en bicampeones nacionales en 2007, en ese año volvió a levantar el trofeo de máximo artillero en el Torneo Apertura y dejó en la retina de los aficionados paisas 53 goles. Sin duda, los cinco más recordados con Atlético Nacional serán los que marcó el 21 de mayo de 2006 ante el América de Cali (partido que finalizó con marcador 6-0 en el estadio Atanasio Girardot). Un hombre récord en toda su expresión, pues ha sido el único futbolista en convertir cinco dianas en tres partidos diferentes, ante el Cúcuta y en dos ocasiones a los “diablos rojos”.
A parte de su talento con el balón, la sencillez y humildad han caracterizado la vida de este goleador. Se ha ganado el respeto dentro y fuera de la cancha, nunca ha subestimado a sus rivales y por encima del dinero ha estado la convicción de ser el mejor en la delantera. Tal vez por esto y por el deseo de batir un nuevo reto, no dudo en integrar la plantilla del cuadro “escarlata” teniendo en cuenta la difícil situación económica que atraviesa.
Esa humildad y sencillez lo hicieron justo merecedor de la nacionalidad colombiana en 2003. A partir de ese momento empezó a rondar en el ambiente futbolístico el deseo de verlo vestido con la “tricolor” y siempre que era consultado por este tema nunca dudo en afirmar que sería un honor poder integrar la Selección Colombia. Las circunstancias y el poco interés de dirigentes y técnicos por hacer este sueño realidad negaron la posibilidad de que nos hubiera dado una manito cuando más lo necesitábamos. Una materia que quedó pendiente.
Sin embargo, para Galván lo más importante fue recibir el cariño y la acogida de todo un país. Su corazón también se dejó cautivar. Conformó su familia con una mujer digna representante de la belleza colombiana con la que tiene dos hijos, quienes se convierten en apoyo e inspiración permanente y que hoy en día se sienten orgullosos de todos los logros que ha conseguido y que seguirá cosechando.
Es muy probable que la cifra récord que ha impuesto siga aumentando, pero no porque algún otro jugador se lo arrebate, -sus inmediatos perseguidores están lejos y otros más ya en el retiro- será él mismo quien siga llevando en alza esa marca para que en las tribunas sigamos disfrutando de su poder ante las red.
¡En hora buena, goleador!