Después de diez años Millonarios volvió a ganar un título oficial: la Copa Colombia 2011. El último había sido la Copa Merconorte 2001. A esto se suman los 23 años en los que se coronó campeón por última vez de un torneo Dimayor (1988), así que aunque la Copa sea un campeonato ‘menor’ sin duda constituye el primer paso para dejar atrás años de frustraciones y al mismo tiempo es el primer fruto deportivo que consigue Millonarios FC y Azul & Blanco en su novel historia. Sin embargo todos debemos ser conscientes de que esta es la cuota inicial de la estrella catorce y por lo mismo el equipo no debe olvidar sus objetivos principales: la reclasificación y los cuadrangulares.
El partido de vuelta de la final fue deslucido y con pocos pasajes de fútbol vistoso y elocuente, pero eso poco importa ahora, cuando al fin se celebró después de tantos años. Las graderías del Nemesio Camacho estaban copadas por hinchas de todas las edades, que expectantes y a la vez sobrios, veían cómo en ocasiones la ventaja obtenida en Tunja era insuficiente ante el asedio del Chicó.
Sin embargo, y a pesar de lo que significó que Mayer Candelo perdiera la opción más clara de gol de todo el partido -después de que Cristian Bonilla, la joven promesa del arco colombiano, le atajara un tiro penalti- el destino, la vida o como dijo el propio Mayer: Dios, le permitió una revancha inmediata con la cual marcó la anotación que ponía el global 2 a 0 a favor de Millonarios y a pocos minutos del final, eso significaba que Millos volvía a ser campeón.
Sin duda esta Copa es la cuota inicial de la anhelada estrella catorce, es el final de las humillaciones y todas las frustraciones que se gestaron durante más de dos décadas donde Millonarios se convirtió en la fuente de recursos y la fachada para que ‘directivos’ inescrupulosos hicieran de las suyas y se burlaran del sentimiento de la gran hinchada ‘albiazul’.
Eso ya quedó atrás, ahora la esperanza vuelve y tanto anímicamente como psicológicamente, este logro le permite a todos los actores de la familia azul, cohesionarse en pro del objetivo final que es la estrella catorce, y así empezar a devolverle a la Millonarios el lugar que le corresponde como la institución más grande y laureada del FPC.
Pero todo esto será un proceso que ahora tiene un norte y muchos fundamentos para conseguir el éxito, y aunque es una tarea complicada, lo cierto es que ya los hinchas más que ilusionarse sobre algo abstracto, pueden ilusionarse con un sueño alcanzable y que se materializará en cualquier momento.
Ahora bien, Millos no se puede dormir sobre los laureles, debe afrontar el resto del Torneo Finalización 2011 con la mayor seriedad, pues en este momento está por fuera de las semifinales, y el fantasma de la promoción aún ronda las huestes azules. Al mismo tiempo es claro que de hacer un buen papel podrá acumular puntos clave en la reclasificación, lo que le significaría un lugar en la Copa Libertadores.
De igual forma, sea este el momento para retomar las palabras de Richard Páez con las que agradeció la confianza de las directivas por darle continuidad al proceso iniciado en junio de 2010: porque se debe reconocer, lo del venezolano es admirable. Este título se fundamenta más en la consistencia de su trabajo, pues a decir verdad muchas de las incorporaciones que ha sumando Millonarios están más acorde con un equipo de media tabla para abajo.
Ahora a seguir celebrando, eso sí con los pies sobre la tierra, porque la tarea no termina hasta que no consigamos la estrella número catorce.
@hannibalazul
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