El Bolillo Gómez levantó a golpes a una mujer en las afueras de un bar en Bogotá. La Federación Colombiana de Fútbol no solo no lo despidió, sino que hasta la fecha no le ha aceptado la renuncia. Esos, a pesar de lo que quiera decir Álvaro González Alzate, no son chismes. Son hechos.
¿De qué hubiera podido librarse el ‘Bolillo’ si hubiera salido campeón de la Copa América? Bueno, tampoco es necesario apelar a improbabilidades casi ficticias para ilustrar un argumento. Más bien preguntémonos qué le habríamos perdonado si la selección hubiera metido uno de los 47 goles que botamos contra Argentina. O si la campaña de la Copa América hubiera traducido a un éxito un poco más tangible que 3 goles en cuatro partidos, jugando con seis delanteros en cada uno.
No sé hasta donde más se hubiera comprometido la integridad de un ente que, bajo cualquier definición de causa, debe representar los valores morales más intachables de una sociedad. Pero este aferramiento incisivo a un director técnico sin mérito ni resultado torna, además de ofensiva, absurda y alcahueta y pusilánime la posición (o falta de la misma) de la Federación.
Me admito parcializada ante este caso. Nunca me ha gustado el ‘Bolillo’, ni como técnico, ni lo que se conoce de su comportamiento. Pues aunque, sin duda, este es el ejemplo más reprochable de conducta pública que se le conoce, en el pasado ha tenido incidentes de la misma índole con periodistas y aficionados. Pero esta vez, como para añadir insulto a la injuria, su víctima fue una mujer, a quien además agredió dentro del marco de la fiesta de fútbol más grande que ha vivido nuestro país. Pero como siempre en Colombia, incluso ante una “Nulada” de estas, aquí no pasa nada. Por eso estoy por pensar que más grave aún que lo que paso como tal, es lo que no ha pasado como consecuencia. Y lo dijo Camila (la de la W) y hoy se reitera la irresponsabilidad colectiva y la “rosca” que se maneja en las entidades de este país. La misma que nos ha afectado tanto antes porque es una falencia fundamental en nuestro proceder.
¿Qué imagen transmiten nuestros patrocinadores con el ‘Bolillo’ comandando la marca más representativa de nuestro fútbol? ¿Qué mensaje le estamos transmitiendo a nuestra hinchada? Y, ¿qué les estamos enseñando a nuestros jugadores al admitir, sin consecuencia, un acto de estos? ¿Algo distinto a lo que se le enseñó al “Tino” Asprilla? A él se le permitía llegar a los entrenamientos enguayabado después de una rumba en la que le daba por echar tiros al aire, pero igual, seguía de titular. Y como si los fracasos del pasado no hubieran servido ni siquiera de lección, insistimos en educar a nuevas generaciones de futbolistas, cometiendo los mismos errores del pasado, y lo que es peor, por las mismas personas que los cometieron. Y los siguen cometiendo, sin sufrir consecuencia alguna. Y qué mejor definición de brutalidad, sí no es repetir los mismos comportamientos esperando resultados distintos. Es la única definición que puede justificar el proceder de la Federación.
Es maquiavélico argumentar la permanencia del ‘Bolillo’ con el propósito de lograr el objetivo de llegar a un mundial. Con otros mucho más meritorios e infinitamente más dignos se puede lograr el mismo cometido. Es inaudito que un “personaje” de estos (pues de “señor”, “don”, o incluso de “hombre” tiene muy poco), cometa una agresión de este tipo sin sufrir una consecuencia legal, profesional, o distinta a la del escrutinio público. Y la alcahuetería de cuatro de los más altos mandos de la Federación de Fútbol, empezando por el presidente, quien no solo no actúa, sino que defiendan al susodicho, implica que deben compartir, admitir y aceptar este tipo de comportamiento.
De verdad no entiendo porque los directivos y los jugadores actuales de la selección (los de la rosca del ‘Bolillo’, claro está) insisten en mantenerlo como seleccionador. ¿Por qué exponen su pellejo? Este ni siquiera los consideró cuando optó por obrar no solo inmoral, sino irresponsablemente. Porque si bien a mi cae mal y pienso que nos iría mejor nombrando a mi profesor de educación física del colegio como nuevo entrenador, entiendo que su salida, a dos meses de las eliminatorias, nos va a afectar inmensamente. Pero incluso si se desmorona la Selección Colombia y se esfuma cualquier posibilidad de ir a Brasil, este “personaje” se tiene que ir. Y con él, sus defensores, pues merecen su misma suerte. Como es posible que un espécimen como Álvaro González Alzate maneje una institución (compuesta por jóvenes) que tiene como lema “formar personas honestas y mejores ciudadanos” y sea el principal defensor de este tipo de comportamiento. Y como se le ocurre al máximo comandante de la Federación salir a decir que una situación personal no tiene por qué afectar el desempeño profesional de quien debe ser ejemplo. Es increíble, pero asumo que correrán con la misma suerte del ex presidente Aznar, que por andar de sapo, quedó aplastado.
Supongo que hoy la cara de pánico del ‘Bolillo’ Gómez cuando miles de “glorias” corren tras el en el comercial de Telefónica adquiere un nuevo sentido, y no particularmente el deseado por parte de la compañía patrocinadora. Pero al ser los patrocinadores, los únicos de proceder cuerdo ante esta situación, se reivindican ante las masas. Lo que es más triste, es que una institución dedicada a fomentar valores intrínsecos de disciplina, integridad y “fair play”, tan solo haya procedido a tomar acción presionado por los medios y por compañías buscando preservar su imagen. Pues esto, en esencia, no es un tema de imagen, sino de filosofía de vida, fundamento y educación. Y puedo asegurar, que al dejar al ‘Bolillo’, los resultados serán los mismos de siempre. Bueno, por la circunstancia del 2014, de pronto nos llevaremos el derecho al repechaje y estaremos en la primera ronda del Mundial. Pero mientras nada esencial cambie, nos seguiremos mereciendo lo que somos, y no tendremos derecho a soñar con más.
E.
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