Desde el jueves 10 de noviembre de 2011, cuando el reloj marcaba las 8:59 pm, hora local, 10:59 hora en Liniers, Buenos Aires, los hinchas santafereños comenzaron a sentir nuevamente esa mala racha con los señores que imparten “justicia” dentro del terreno de juego.
Aquella noche, se jugaba el partido de vuelta por los cuartos de final de la Copa Sudamericana, la serie se encontraba abierta, ya que en la ida, el encuentro había finalizado empatado a unos. La suerte en el primer tiempo no estaba para los capitalinos, que se fueron a las duchas perdiendo dos a cero, y ya parecía estar todo liquidado.
Pero en la segunda parte, el león no desfalleció y sacó su garra, temperamento y empuje, para igualar las cosas, y soñar con la semifinal por más de 44 minutos, hasta que apareció el chileno Enrique Osses, para volverse a robar el show en el estadio José Amalfitani, como lo hizo meses atrás, en la misma cancha, arco y a favor del fortín. El juez FIFA decreta un penalti inexistente, para que el burritoMartínez sellara la victoria 3 a 2, colocando así en la semifinal al conjunto fortinero.
Un robo a mano armada. Una bofetada al juego limpio, y una acción que puede generar más violencia de la que actualmente padece el futbol mundial. Falta de conciencia, humanidad y humildad.
Pero la historia apenas comienza. Días antes de la partida de la delegación a tierras gauchas, Santa Fe visitó al Independiente Medellín por la Liga Postobón, y se vio afectado por el arbitraje del boyacense José Luis Niño, al no sancionar un claro penal cometido por Bréiner Castillo sobre el delantero Oscar Rodas, en los primeros minutos de juego.
Este tipo de atropellos arbitrales siguieron siendo constantes en la vida del club. Cuando el león enfrentaba al Once Caldas en condición de visitante, por las semifinales de la Liga Postobón, Wilson Lamouroux, del departamento del Meta, dejó de pitar un tiro desde los doce pasos, producto de una zancadilla cometida a Omar Pérez, cuando el cotejo se encontraba 1 a 1.
Minutos más tarde, después de este afano, el juez decidió expulsar injustamente al lateral izquierdo, Hugo Acosta, por una supuesta entrada fuerte al delantero José Moreno, cuando Acosta llegó primero a la pelota, y este no pudo evitar el contacto con su rival, viendo el cartón rojo. A raíz de estas actuaciones, el partido hubiera tenido otro trámite.
Mientras en el partido de vuelta, Adrian Vélez, fue el gran protagonista para que el blanco de Manizales accediera a la final, luego de validar un gol en clarísimo fuera de lugar del atacante Jhon Pajoy, tras un disparo potente de Elkin Calle, que quedó al flote después de la intervención de Camilo Vargas. Era el 1 a 2, y la eliminación parcial del expreso rojo.
Y el fin de semana, en un partido de preparación, ojo con esto PREPARACIÓN, Mario Herrera quiso ser un protagonista más dentro del terreno de juego, al apresurarse y expulsar a Camilo Vargas, cuando en este tipo de encuentros lo que se busca es foguearse y encontrar el once ideal para afrontar el campeonato, más no formar un campo de batalla y echar a la loca a Centurión y Anchico, y de la misma manera crear una mala imagen para la institución.
Siendo un poco autocrítico, no siempre hay que echarle la culpa a los señores de negro, aunque estén vestidos algunas veces de amarillo, morado, gris, en fin, aquellos que “imparten” la justicia en el deporte rey, pero acá hay muchos errores por parte de ellos, que me llevaron a escribir estos simples párrafos…
Antes de cerrar este capítulo, me causó gran curiosidad una nota emitida el 22 de enero del presente, en Noticias Uno, donde los árbitros que pitarán en el 2012 cumplen con su etapa de pretemporada en Armenia, y cuatro de los centrales y once asistentes desaprobaron las pruebas teóricas y físicas. ¡Terrible!, ¿No?.
Miguel Angel Sánchez Castro
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