Hace exactamente 24 días (mentiras, no soy muy bueno con las matemáticas) el tema de conversación era lo mala que había sido la ceremonia de inauguración del primer evento de suma importancia futbolera que se disputaba en el país, la señora Rossana Lignarolo, coreógrafa de larga data, aprovechó cuanto micrófono se le atravesó por el camino para “escurrir el bulto” y echarle la culpa a la TV de que su espectáculo lució, perdón, deslució, todo menos digno de una ocasión como aquella, la clausura la cual también fue trasmitida en la “caja mágica” la dejó en evidencia por su belleza y majestuosidad.
Qué bueno esto para nuestro país, aunque piense que las palabras de Blatter en las cuales manifiesta que Colombia ya está lista para ser anfitrión de una final de mayores, son una simple gentileza, no se puede negar que el campeonato Mundial Sub- 20 Colombia 2011 fue todo un éxito.
La organización se fue impoluta y a pesar del “impasse Bolillo” ajeno a la organización del certamen y la peligrosa celebración de James Rodríguez detrás del arco norte del Campín, nada feo dio de que hablar a los “mentideros” futbolísticos. Los partidos, en algo inusual para nosotros los colombianos, siempre empezaron en punto, los estadios lucieron majestuosos y el usual detrimento futbolístico de nuestra selección no suscitó ningún acto vandálico, por lo cual me doy por muy bien servido.
El buen comportamiento ha dado sus primeros frutos, la alcaldesa “Clarita” no va a montar de nuevo las vallas y Jairo Clopatofsky se va a dar la pela para que no monten conciertos en los remodelados escenarios, hasta ahí todo correcto.
Ahora la pelota la tenemos nosotros, los hinchas, de nosotros depende que nuestros estadios sigan así de hermosos, sin vallas que separen del campo y que podamos presumir que estamos a la altura de las mejores ligas del mundo donde las rejas pasaron a la historia hace varios decenios.
Este fin de semana empieza el “rentado nacional” así no se llame más de esa manera, me gusta recordar que todo tiempo pasado fue mejor, vayamos a los estadios, animemos los equipos y los más importante: dejemos la platica de la boleta a ver si los directivos la empiezan a manejar de manera adecuada y podemos empezar a construir una Liga grande.
Si una liga grande, así como lo leen, la primera piedra ya se puso en el Mundial Sub-20 donde la cota quedó alta, inclusive rompiendo récord de asistencia. Ahora es trabajo de todos regresar a los tiempos donde el fútbol y la liga colombiana estaban en los primeros planos, salir del ostracismo igual que lo hizo el Teatro Nacional con los espectáculos después de subir el listón del lunar que dejó la señora Lignarolo para la inauguración del certamen.
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