El súper favorito cayó, el Once Caldas aplaudido por todos perdió, el que tenía todo por ganar, dejó crecer al que no tenía nada por perder, el blanco dejo prolongar lo que no se podía prolongar y nunca debió llegar hasta la última instancia: La definición desde el punto penal, donde generalmente los mejores lo botan y los favoritos pierden.
El actual campeón tenía que definir desde Bogotá, lo que se le podría complicar en Manizales, como se le complicó, perdió en el Campin lo que no podía perder y ganó en Palogrande con lo justo un juego en el que tenía que pasar de largo y no dejar empatar la serie, como se empato, 1x1 en los 180 minutos y en estas instancias, la ley de ¨MURPHY¨ no falla y no falló: El goleador (Wasson) y el capitán (Henríquez) perdieron la ruta del gol y Millonarios celebró la clasificación a la semifinal del Torneo Apertura, una semifinal ganada a ley, sin escondérsele a la responsabilidad y mirando de frente la grandeza que por historia le pertenece y así, a lo guapo, le arrebató con el alma la chapa de favorito al Once, porque a veces se necesita más amor que fútbol, en otra lección del balón en la que no siempre los favoritos ganan, ese es el eterno encanto del balompié, encargado de castigar la soberbia de unos y de premiar la humildad de los otros.
Un equipo como el Once hecho en las grandes batallas, y enseñado a definir su suerte con goles, no puede perder tantas opciones como las que perdió en esta serie de 180 minutos, un equipo que familiarizado con el gol le perdió confianza, extravió el camino y no volvió a encontrar la anotación.
El Once que clasificó como primero con ocho puntos sobre Millonarios, perdió desde el punto penal la posibilidad de continuar, el blanco fue víctima de un sistema de torneo mezquino que siempre estará en discusión, pero ese mismo sistema que alguna vez le dio, ahora le quitó.
Lo cierto es que le vienen días de profundas reflexiones, largos análisis y grandes decisiones a los directivos del Once, que en esta transición hasta agosto, acosados por Coldeportes y obligados por la ley, deberán pagar lo que deben, definir qué tipo de empresa van a ser: Sociedad Anónima o Corporación sin ánimo de lucro, que jugadores van vender, por cuánto y cómo van a manejar la plata, si le van a dar garantías a Juan Carlos Osorio para seguir, o lo va a dejar ir, etc., etc.
Porque este es uno de los momentos más críticos en la historia del Once Caldas, se deben tomar grandes decisiones, que esperemos los directivos estén finos y firmes para tomarlas y no pierdan tantas oportunidades como goles perdieron sus delanteros en estos cuartos de final.