Sí hinchas, periodistas, medios de comunicación, jugadores, empresarios y demás actores en torno al ‘mundo’ Millos, esperábamos que la renovación del club bogotano trajera consigo la contratación de jugadores reconocidos como fue la tradición ‘embajadora’ hasta mediados de los años noventa, estábamos equivocados, pues aunque la institución azul financieramente es viable, por ahora prefiere ser prudente apostando por un plantel joven y fresco que le permita al técnico Richard Páez manejar el grupo sin sobresaltos y donde no tenga que lidiar con jugadores de rendimiento apenas regular que eran sobrevalorados. Sin embargo si la apuesta es por la austeridad, lo más importante es fortalecer las divisiones menores.
Con la salida de Rafael Robayo, el jugador más importante y representativo de Millonarios desde 2007 hasta la fecha, se acentúa una apuesta institucional y deportiva donde la prudencia en los gastos de funcionamiento e inversiones, es totalmente mesurada y austera, con miras a ir construyendo las bases para conseguir los grandes logros que la familia azul espera desde hace tanto tiempo.
Sin duda la partida de Rafael Robayo es algo doloroso para la parcial azul, pero lo cierto es que el popular Robayo ya debía saltar a otra institución donde le pudieran pagar lo que él se merece, pues no hay que olvidar que la carrera de futbolista es relativamente corta, y por eso los jugadores deben pensar en su futuro económico, tratando sacarle buenos dividendos a sus mejores años, ya que el fútbol de alta competencia no les durará toda la vida.
La otra cara de las salidas es la que representan elementos caducos y anacrónicos como José Mera y Alejandro Cichero, que nunca fueron prenda de garantía en la defensa ‘embajadora’ y aún así se creían con derecho a manejar e influir en el grupo de manera negativa, era evidente y además así me lo confirmaron un par de fuentes que conocen muy bien a Millos en su interior. Así que bien idos este par de personajes.
De los otros elementos que salieron (Juan Villate, Flavio Córdoba, Carlos Saa, Omar Rodríguez, Jefferson Angulo, Carlos Preciado, Álvaro Manga, Jaison Ibarrola, Álvaro Barros y Édison Toloza) en mi opinión solo son de relevancia Edison Toloza y Omar Andrés Rodríguez, el caso de nariñense se le salió de las manos a los directivos pues este jugador negoció previamente con el Morelia mexicano, sin duda sus goles harán falta pero así es el fútbol; en cuanto a Omar Rodríguez estoy convencido que es una pérdida, pues ante la salida de Robayo habría sido bueno darle la oportunidad a un jugador bogotano y de la casa, que mostró mucho sobre todo en el primer semestre de 2011, además es volante mixto que es la posición que el Profesor Páez dice que le hace falta.
Pero pasemos la página de las salidas y hablemos ahora de los que llegaron, al respecto y de entrada hay que decir que las nuevas contrataciones independientemente de sus condiciones, no serán del todo refuerzos, pues los que tienen buenos pergaminos por su trabajo en 2011-II: Johnny Ramírez y Matías Urbano, llegan a llenar el vacío que dejaron Rafael Robayo y Edison Toloza respectivamente, mientras tanto los defensas centrales, Ignacio Iturralde y Ezequiel Britez llegan para darle una mano a Pedro Franco y pelear el puesto con Oswaldo Henríquez, en una posición que ha sido la más vulnerable, y uno de los dolores de cabeza en Millonarios desde la salida de Wilman Conde, Gonzalo Martínez y Efraín Cortés hace ya varios años.
De Iturralde hay que decir que no actuó el semestre anterior con Audax Italiano en la liga chilena, sin embargo no se puede desconocer su trayectoria (Selección Uruguay, Defensor, Monterrey, Olimpo, Rosario Central, Peñarol, Bolívar, Guaraní) mientras que Ezequiel Britez, viene de la segunda división mexicana, donde jugó con el Irapuato, este defensa central debutó en Estudiantes de La Plata, pasó por Nueva Chicago de la Argentina y Rangers de Chile.
Otras de las incorporaciones como Harrison Otálvaro, Orlando Berrío, Humberto Osorio y Wilberto Cosme generan más dudas que certezas, Otálvaro porque a pesar de su buen arranque en selecciones menores de Colombia, en su vida profesional ha sido muy irregular, tanto en el fútbol colombiano como en el peruano; Humberto Osorio viene con buen registro de la liga peruana donde la temporada anterior marcó con Intigas, 15 goles en 24 partidos, mientras que Orlando Berrío es una joven promesa propiedad de Atlético Nacional, viene a formarse en Millonarios, y el último semestre jugó dos partidos por Liga con el cuadro antioqueño donde no marcó goles, su opción de compra es altísima; el caso de Cosme no se entiende, teniendo en cuenta que en 2011-II jugó 16 partidos con Equidad y marcó 3 goles, no hay que olvidar que Equidad hizo una barrida en su nómina y él fue de los elementos con los que el técnico García no quiso contar.
Un conocido de la hinchada que regresa es Leonardo Castro, su nombre no ha tenido buena recepción, así lo manifiesta la parcial azul en el ciberespacio y en el voz a voz. Castro viene precedido de un pobre registro, pues durante 2011 jugó nueve partidos, tres con Alianza Lima y seis con Colegio Nacional de Iquitos, anotó cuatro goles, dos con cada equipo, así que su llegada nadie se la explica.
Pero más allá de todo esto lo realmente debe importar son las divisiones menores, ya que estas son el capital deportivo más importante del club. Al consultar al Director Deportivo Javier Álvarez, sobre ¿cuáles son las políticas en este campo a corto, mediano y largo plazo? Esta fue su respuesta: “Si observas hay cuatro seres humanos que ascendieron (Andrés García y Carlos Mosquera (arqueros), Giovanni Mancilla y Carlos Padilla) de las categorías menores, nosotros queremos que Millonarios amplié cada vez más su base, que tenga más jugadores hechos en Millos, que mantengan un excelente rendimiento, para que podamos hacer dos actividades distintas y simultáneas: que los jugadores de divisiones menores suban al primer equipo, y que el primer equipo se mantenga en los primeros lugares de la tabla”.
Esta temática que es de suma importancia, debe ser revisada por las directivas de club, porque si lo que se quiere es crear una base de jugadores de la casa y con sentido de pertenencia, que solvente las necesidades deportivas del club a mediano y largo plazo es urgente conocer a profundidad el proyecto que se implementara para esta parte de la institución.
Falta información sobre la política que se tiene en las divisiones menores, y el hecho de que sólo hayan subido cuatro jugadores al primer equipo, de los cuales dos son porteros, es algo realmente preocupante, por eso surgen muchas dudas e interrogantes al respecto, y habrá que hacerle seguimiento periodístico a esta temática.
Por otra parte es urgente definir el asunto de la boletería, y cuál será su proveedor, pues los altos costos que se pagaron el semestre anterior son escandalosos, hay que ser coherente pues la austeridad debe ser reciproca y si el plantel aún no es el que el grueso de la hinchada espera, el precio por verlo jugar no puede ser muy elevado.
Antes de terminar vale la pena remitirse a los últimos cuatro campeones del FPC: Junior 2010-I, Once Caldas 2010-II, Nacional 2011-I y Junior 2011-II, y los tres clubes tienen algo en común y es que en sus nóminas habían algunos elementos que marcaron la diferencia y fueron definitivos para conseguir los títulos por su clase, jerarquía y condiciones técnicas.
Para el caso de los barranquilleros en 2010-I Giovanni Hernández, Carlos Bacca, Jorge Casanova y Víctor Cortés fueron claves, a su vez los albos seis meses después contaron con ‘Neco’ Martínez, Fernando Uribe, Jaime Castrillón y Dayro Moreno, los verdolagas en el Apertura 2011 tuvieron a Gastón Pezutti, Macnelly Torres, Carlos Rentería, Jairo Palomino y Dorlan Pabón, y el último campeón colombiano se catapultó gracias a Sebastián Viera, Juan David Valencia, Gionvanni Hernández y Carlos Bacca.
La apuesta de Millos es diferente porque se fundamenta en el proceso y el trabajo del profesor Páez, más que en las figuras y en las individualidades, tiene muchas opciones de funcionar y así se ha demostrado, pero también se corre el riesgo de que pase lo mismo que ocurrió en la semifinal ante Junior hace poco más de un mes, donde se quemó el pan en la puerta del horno, así que habrá que esperar.
Este 2012 es de mucha expectativa para la familia azul, ojalá termine con la catorce y de ahí en adelante que vengan muchas más, que se siga creciendo como institución en pro de la tan anhelada excelencia que se pregona a voces, espero con optimismo que esta nueva apuesta funcione.
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