Millonarios no pudo manejar la ventaja de 3 a 0 ante Junior y lo que parecía un holgado marcador, terminó en la lotería de los penaltis. Richard Páez olvidó que la necesidad era de los ‘rojiblancos’ más no de él y sus dirigidos, por lo mismo todo lo ganado en Bogotá se perdió en Barranquilla y ahora a pesar de las buenas y reales expectativas que habían de avanzar a la final, toda la familia azul se quedó con las manos vacías. En este semestre Millos hizo una campaña más que aceptable pero este campeonato era la oportunidad para conseguir cosas más importantes por eso hay varios puntos que revisar.
Lo que le pasó a Millonarios en el Metropolitano ante Junior, se asemeja al caso de una persona que sabe ganar dinero pero que no lo sabe administrar, y se lo gasta todo en un momento sin pensar en lo que viene a futuro, por eso el 3 a 0 que era amplio, a los 14 minutos ya era manejable para Junior, a los 27 ya era justo para ambos y a los 65 era angustioso para Millos.
Claro no hay que demeritar el golazo de Juan David Valencia que puso la serie 3 a 1, y también hay que decir que Junior dejó a un lado la displicencia que lo caracteriza, además contra Millonarios salió el ‘crack’ que siempre duerme en Giovanni Hernández. Por su parte Vladimir Hernández, Carlos Bacca y compañía jugaron su mejor partido del año.
Además de eso ‘Cheché’ y sus hombres manejaron la situación y a pesar de que hubieran podido conseguir el cuarto, prefirieron apostarle a la lotería de los penaltis que al final les fue beneficiosa, pues Sebastián Viera, empezando la serie adivinó el cobro de Candelo y con eso tuvieron para pasar, pues de ahí en adelante nadie erró un penal.
Páez se la jugó con la suya, con la de siempre: salir atacar. Fue coherente con lo que él piensa y con lo que le ha dado nombre, recorrido y un título, y la verdad no se le pedía que fuera a utilizar la estrategia del ‘murciélago’ pero por lo menos debió ser más precavido en una plaza como Barranquilla, que siempre ha sido complicada para Millos.
Como resultado Junior a la final y Millonarios se devolvió para Bogotá con el sabor de una nueva eliminación, cuando casi todo estaba servido a su favor. Lamentablemente a Millos le faltó la serenidad de su técnico y la jerarquía en algunos de sus jugadores.
Aunque duela mucho el coctel derrota más eliminación, es menos doloroso perder con un equipo grande y tradicional como Junior de la forma como se perdió, que haber perdido y ser eliminado por Equidad hace unos meses, sin embargo a pesar de haber llegado a esta instancia del campeonato, y haber ganado un torneo como lo es la Copa Colombia, ya no aplica el argumento del torneo anterior donde lo que se celebraba era haber sacado a los malos ‘dirigentes’, haber fundado el nuevo Millos, y empezar un nuevo proyecto administrativo para darle fuerza a la labor deportiva iniciada por el Profesor Páez en junio de 2010.
Y no aplica porque desde el final del Torneo Apertura al inicio del Finalización, transcurrió mucho tiempo para haber hecho las contrataciones que Páez pidió, pasó el tiempo suficiente para hacer la gestión que permitiera vincular refuerzos de cartel que le dieran la mano a la columna vertebral que ya se había gestado (Ramos, Domínguez, Ortiz, Robayo, Cándelo y Toloza).
Por fortuna se consolidó Pedro Franco, que le dio sobriedad a la defensa, y Ómar Vásquez regresó para convertirse en el socio ideal de Candelo, pero esto no fue suficiente pues aunque muchos jugadores como Cichero, Martínez y Ochoa hicieron su mejor esfuerzo, lo cierto es que el venezolano ya está en un punto descendente de su carrera, y ni Martínez ni Ochoa son los jugadores que requiere un equipo como Millonarios.
Por otra parte es claro que un equipo no puede ser finalista si su esperanza de gol siempre iba a ser Toloza, pues aunque no se puede desconocer que el nariñense tiene condiciones, es claro que es de esos delanteros que sirven para ganar partidos más no para ganar títulos, por eso la dirección deportiva del equipo debió haber gestionado la contratación de un delantero de cartel que supliera las falencias de Toloza en partidos claves como el disputado ante Junior en el Metropolitano.
Ahora bien hay un punto que es muy importante tratar, y es el precio de la boletería, aplaudo infinitamente que se acabaran las cortesías, que todos tengan que pagar si quieren ver a Millos, que se tenga más control y se respeten los lugares. Pero dentro de este proceso hay dos cosas que critico: las entradas no pueden ser tan costosas y más cuando la nómina de Millonarios no es precisamente una constelación de estrellas. Por otra parte es normal que suban los precios de las entradas para las finales, pero no al punto que lo hicieron en este campeonato, hay que ser agradecido con el hincha azul, que siempre acompaña y que respaldó con sus aportes económicos y su voluntad la creación de Azul & Blanco y Millonarios FC.
De ninguna manera pretendo desconocer todos los logros conseguidos desde abril de 2010, sería absurdo hacerlo pero las cosas son como son, así que para la próxima temporada hay que vincular refuerzos de nivel, y revisar el criterio ejecutivo que se tuvo este semestre para las contrataciones, donde se anunciaron como ‘refuerzos’ a Álvaro Manga, Jeison Ibarrola, Harold Martínez y Flavio Córdoba, ellos no son refuerzos para un equipo como Millonarios FC, que tiene grandes inversionistas, miles de socios, millones de hinchas, y sobre todo un linaje y una historia que hay que respetar y un sitial deportivo que hay que recuperar.
Una reflexión final. Millonarios no tiene en este momento una nómina de lujo. Entre sus jugadores tal vez sólo uno, Robayo, sea digno de una Selección. Por lo tanto no me parece sorpresivo que no se haya logrado llegar a la final. Sin embargo valoro que Millos ya no es la cenicienta del torneo, que ahora es una institución moderna y que de a poco, se irá recuperando la grandeza y la jerarquía de otros tiempos.
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