El colombiano definitivamente padece una grave enfermedad relacionada con un personaje alemán llamado Alzaimer, sobre todo en el ámbito futbolístico, lo digo la verdad con cierta rabia pero con la conciencia tranquila de que esta vez y pese a mi apellido, también alemán, este tipo a mi no me encontró, pero en espíritu se paseó por todas las calles del país y está vez de manera más rápida y veloz ya que nadie se acordaba del partido contra Costa Rica, que ganó el equipo de Lara pidiendo tiempo y se pensaban que contra México solo era cuestión de trámite para estar en semifinales contra Brasil o España.
Vaya, que partido ese. Con el gol de Muriel ya Colombia era campeón, una definición magistral después de una habilitación mucho más magistral todavía, todo era coser y cantar. Nadie se acordaba de cuando los “ticos” en cinco minutos le dieron la vuelta al partido y nos pusieron a todos a parir, que solo pudimos respirar cuando después de un 2-2 luchado y emocionalmente gritado, James Rodríguez transformó en euforia un penalti correctamente pitado por el juez central, 3-2 y pase a la…Semifinal, no, no crean que me equivoque, si señores, lo ratifico: a la semifinal, porque en México, que nos tocaba en cuartos, nadie pensó.
En todas partes ya se hablaba de a quien se enfrentaría esta selección en semifinales, es cierto que había mostrado un buen juego, ahora Colombia era el equipo revelación, lo único que preocupaba era que “en semifinales nos tocaría contra España o Brasil” yo no la veía tan clara y varias veces trate de prevenir a un muy buen amigo quien ya se montaba en el bus de la victoria sobre lo que se avecinaba “mínimo llegamos a semifinales sino sería un fracaso”.
Yo me preguntaba ¿Y donde diablos queda México? ¿Por qué nadie habla de él? ¿Será que no juegan está noche? ¿Que se van arrugar con el buen pie de Michael Ortega, la instantánea definición de Muriel, el liderazgo de James Rodríguez y no van a salir a jugar en el Campín? Nada de eso, ellos, muy callados se dedicaban a entrenar.
Por eso cuando este sábado, según la mayoría de periodistas de este país “saltó la sorpresa”, yo ya estaba preparado, “los mexicanos, el equipo menos esperado nos sacó de nuestro mundial” vociferaban en la radio y la TV los gurús de la materia a los cuales el alemán había visitado horas antes, se estrellaban con la realidad, de nuevo criticas, culpables y desencantó.
Es muy fácil criticar desde un micrófono y mucho más si el trabajo es del otro y no compromete en nada el del que habla pero más difícil es reconocer cuando se fomenta un falso triunfalismo que casi siempre termina con las “sorpresitas” desagradables a las que nos tiene acostumbrados a algunos el fútbol colombiano.
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