Entre compensación y protagonismoOjo al árbitro
Noviembre 30 de 2008Son imprescindibles para el espectáculo, y su presencia esla única garantía de orden dentro del campo, nadie puede negar la importanciadel trabajo del árbitro.
Y allí radica la incomprensión de su puesto. Desde el hinchaque espera la aparición del central paradescargar toda suerte de improperios,insultos y recuerdos a la familia; Pasando por la prensa donde con 3 minutos dediferencia y 7 repeticiones en cámara lenta, decidimos si fue falta o no, algo que el pobre hombre sancionó en fraccionesde segundo.
Reconozco que esa tarea es complicada, y quién se le mide alreto tiene mi respeto.
El asunto es que de tanto sufrir improperios y manejarprotestas intimidantes… los colegiados se transforman y pasan de administrarreglamento a la anarquía total.
La moda es que el árbitro aparezca más que losjugadores, no reconocen los errores, y lo más grave, vuelven a cometerlos. Así como se critica a losfutbolistas, toquemos a los silbantes por su mala actitud.
El afán de compensar para que después nadie proteste es delo peor, un ejemplo cercano: Óscar Julián Ruiz en el clásico Cali vs América expulsa a Juan G. Domínguez porque resbalóen una cancha mojada y con barro (ya había expulsado a Angulo del América).
Héctor Jairo Parra se “comió” un claro penal a favor delTolima en el juego Medellín vs Tolima, para cuadrar, pitó uno cuando Cuadradola tocó el hombro a un rival en el área. – Jugada normal… si usted ha jugadofútbol me entiende-.
Otro capítulo son los que se creen más importantes que elpartido, otra vez Óscar Ruiz es fiel reflejo. Ese afán de lucimiento lo lleva aequivocarse, en el partido América vs Nacional sancionó como penal una supuestafalta de Palomino a Ramos, hace poco, en el duelo Equidad vs Nacional expulsóal técnico José Fernando Santa, y elporqué es un enigma.
Alumno de esa prepotencia es Wilmar Roldán. ¿Recuerdan el gesto de yo no fui, después deanular el gol legitimo de Frank Pacheco en la primera final del año entreAmérica y Chicó?
Nadie es perfecto y los errores hacen parte de la actividad arbitral; eso sí, laprepotencia, la mala actitud, y el exhibicionismo, déjenlos para otro día.