La hinchada exige cambios urgentesOtro fracaso más y ya van tres años
Noviembre 29 de 2010De nuevo Nacional se estrella contra su mediocridad, diceadiós de forma anticipada a un campeonato donde siempre fue inferior a laresponsabilidad, careció de la jerarquía necesaria para superar los obstáculosy terminó como ya es habitual defraudando a una hinchada que añora con urgenciael pasado y observa con gran preocupación el futuro cercano.
Hablar hoy de la eliminación del verde cuando se despide elmes de noviembre no es nada raro. Este equipo jamás dio plenas garantías yaunque en la fase regular contó con la suerte necesaria para conseguir losresultados, su funcionamiento desde lo individual y colectivo nunca fuesobresaliente, es más siempre estuvo rayando en la irregularidad.
Pero si bien José Fernando Santa es la cabeza visible en lodeportivo, hay otras aristas claves que transforman los problemas de resultadosdel equipo en algo endémico, mucho más profundo y por ende de mayor gravedad.
La palabra fracaso se torna peligrosamente habitual en lainstitución y los errores que ya están detectados se repiten una y otra vez.Nadie de los que supuestamente toman decisiones en Nacional han logradocorregir el rumbo de un barco condenado al naufragio donde todos saben que sevan ahogar y no hacen nada para intentar evitarlo.
Como los “borregos”, el grupo dirigencial sigue enfrascadoen el mismo asunto sin encontrar una salida. Por inoperancia, no se han dado cuenta que desde hace tres años hay unclaro aburguesamiento en un sector de la plantilla, que varios jugadorescumplieron un ciclo y necesitan cambiar de airey que el encargado o losencargados de seleccionar los refuerzos suelen no pegarle a una.
La cuestión va más allá de la salida de Santa porque teniendoen cuenta los últimos “procesos” ya pasaron por el banquillo verdolaga hombrescon más peso como Luis Fernando Suárez y Ramón Cabrero y también se fueron porla puerta de atrás.
Es claro que el actual entrenador no pudo con laresponsabilidad, falló en las decisiones claves y jamás logró plasmar en elterreno su idea de juego, con lo cual seguramente no continuará en el cargopara el próximo año (algo realmente justo y normal), pero aquí hay que tomarmedidas de fondo, ya no sirven aguas tibias, pues con “pastillitas” el enfermono se cura.
Para nadie es un secreto que Nacional como negocio vienegenerando perdidas, algo que le ocurre a la gran mayoría de equipos enColombia.
Ese descalabro económico será mayor teniendo en cuenta queen el 2011, salvo un milagro (todavía hay una pequeña posibilidad de clasificara la Copa Sudamericana por Reclasificación donde se encuentra a cuatro puntosde La Equidad) el verde no participará en ningún torneo internacional.
Con ese oscuro panorama en lo económico sería convenienteque el grupo Ardila Lülle por lo menos volteará su mirada con el fin dedetectar quién carajos despilfarra el dinero en Nacional en referencia a lascontrataciones, bajo qué criterios se realizan las mismas, para dónde va elequipo y hasta qué punto están dispuestos en meter plata en un saco roto comoel nuestro.
Es hora de cortar cabezas en todos los aspectos y en todoslos sectores. No hay que repetir la historia de los años pasados, volver aprometer la famosa reingeniería y terminar los mismos con las mismas, es deciraburridos y eliminados.
O se toman medidas serias y se le pide a la hinchada fielpaciencia (la gente ya no quiere saber nada de esa palabra, pero que le vamos ahacer) en el tema de resultados, pues un enfermo tan grave como el nuestro nose cura de la noche a la mañana o nos hundimos en el lastre perdedor que yaviven otros equipos con renombre e historia en Colombia.
Si bien todas las circunstancias son diferentes, consideroque hay que empezar de arriba hacia abajo con la restructuración. No hay quetenerle miedo al cambio y creo que la dirigencia debe revisar internamente susmalas determinaciones, aceptar las embarradasy comenzar a buscar la salida. Lagente pide soluciones, pero son ellos los únicos capaces de realizarlas, puescuentan con el poder para hacerlo.
Definitivamente creo que el campeonato local y elrendimiento en la actualidad nos demuestras que muchos estábamos errados alpensar que este Nacional contaba con una nómina poderosa y competitiva.
Una cosa son los nombres (Pabón, Maggiolo, Patiño, Motta,Mendoza, Giraldo etc.) y otra cosa muy distinta es el rendimiento de ellos enla cancha. Sus altos salarios (no me meto con la plata que gana la gente porquecada quién gana seguramente lo que se merece) contrastan con las vicisitudesfinancieras que viven varios de los rivales.
Por ejemplo, mientras los muchachos del Quindío y el mismoOnce Caldas no reciben sus sueldos puntuales, los nuestros se pueden dar ellujo de contar con todos los dineros en regla y sus prestaciones al día.
No estoy diciendo que el camino es comenzar a incumplir enlos pagos, no faltaba más, lo que quiero decir es que aquí ya no se gana decamiseta, de plata o boquilla sino se tiene un plan de trabajo a conciencia yunos hombres capaces de cumplirlo a cabalidad.
Tanto cafeteros como albos fueron mejores, tuvieron unaactitud ganadora, sacrificio y respeto por la camiseta que les paga y por endevencieron. Lo anterior confirma la teoría que Nacional cuenta con un grupo dejugadores sobrevalorados, muy mediáticos (inflados por un sector de la prensa yla misma hinchada), pero con muchas deficiencias técnicas.
En otras palabras, no era verdad tanta belleza, el verde nocuenta con laterales por lo menos aceptables (Víctor Giraldo es el mejor),depende de Humberto Mendoza en la zona de zagueros, con todo y sus problemasfísicos en la rodilla, Palomino no cuenta con un compañero en zona derecuperación, hace rato que no hay un verdadero volante creativo (purosmediocampistas mixtos como Motta y Palomino, el único 10 podría ser el pelaoEdwin Cardona) y en ataque carecemos de un goleador de raza que nos hagaolvidar por un ratico a Víctor Aristizábal.
En fin, mucha plata, bombo, nombres y poco fútbol y esto segana es jugando y no en los periódicos o la televisión.
Con ello quiero retomar el asunto de la restructuración.Como la nómina en realidad tenía muchas debilidades, la clave del éxito estabaen pegarle a los refuerzos con el objetivo de potenciar las virtudes ydisimular los horrores.
Pues en eso también se fracasó. Aparentemente NorbertoPeluffo es el encargado de realizar las incorporaciones y por ende principalculpable de las mismas.
Si no es Peluffo, el “mono” debería salir a desmentir esaversión, de lo contario esperamos aunque sea de forma protocolaria su carta derenuncia.
Jaime Córdoba, Sergio Damián Santín y Jossimar Mosquera nofuncionaron, apenas Dorlan Pabón se salva, con todo y su individualismo.
Paralelo a lo anterior hay una lista de jugadores quedefinitivamente no son soportados por los aficionados. Marlon Piedrahita, JairIglesias, Camilo Pérez, Juan Carlos Mosquera (tuvo algunas actuacionesaceptables), Cristian Correa, David Córdoba cumplieron un ciclo. EzequielMaggiolo y Marcos Mondaini ya fueron vistos, pasaron todos los momentosposibles y su historia en el verde parece ser un asunto del pasado.
Seguramente existirán más nombres en los próximos díascuando la marea de la eliminación futbolística empiece a bajar. En Medellín semencionan posibles refuerzos y hasta los opcionados para reemplazar a Santa(Alexis García la carta número 1), por ahora respeto que todavía quedan tresencuentros.
Desde este blog reprochamos los actos vandálicos ocurridosal final del partido donde Once Caldas se impuso con claridad por marcador de3-1. Una cosa es el derecho a la protesta y otro muy diferente es utilizar a laviolencia como mecanismo para los reclamos.
Del partido poco o nada. El Once fue infinitamente superiorde principio a fin, ganó con justicia ante un rival
Para finalizar les recuerdo el correo de contactosomosdelverdeporsiempre@gmail.com con el objetivo de intercambiar cualquieropinión, crítica o comentario sobre el blog.
¡Fuerza Verdolaga!
Fuente: D- Content