¿Qué se vayan todos? ¿Qué no quede ni uno solo?
Septiembre 30 de 2010Nunca me imaginé que cuando el pasado sábado 27 de Marzo, por ocasión de semana santa, tuve la oportunidad de asistir al estadio para presenciar un categórico 3-0 sobre él en ese momento líder Real Cartagena, estaría presenciando el inicio de una prolongada sequía acompañada de interrogantes sin respuestas a la vista.
El equipo venía de caer goleado en Manizales, pero aún así estaba cumpliendo una sorprendente campaña teniendo en la cuenta la disminuida nómina y los infinitos problemas que todos conocen, pero desde ahí pareciera que empezaría la mayor de las desgracias, el miércoles siguiente derrota frente al Medellín de local, después Envigado, Tolima, Millonarios, Nacional y los rivales empezaron a agotarse, hasta que finalmente todos enfrentaron al Pereira teniendo casi que seguro mínimo un punto.
¿Quiénes son los culpables? Creo que todos menos la hinchada. Culpables son periodistas, jugadores, técnicos, directivos y hasta el destino, si es que este existe, que llevó al equipo a ejercer de “local” en tierras ajenas, separadas de un peaje y varios kilómetros que de una u otra forma suman en esta catástrofe.
Recuerdo que en épocas de Quintabaní había llamadas casi diarias a las 7 de la mañana desde Pereira a Antena 2 en Bogotá chismoseando sobre todo lo que sucedía en el equipo, pero desde que el colombo-argentino abandonó, bajo escándalo, el banquillo matecaña esas llamadas disminuyeron de manera considerable, dejando de denunciar lo que ahora sí está sucediendo con el equipo.
Recuerdo también que en 2008 se hizo un “negociazo” con Darwin, pero no recuerdo que sucedió con ese dinero, es más no recuerdo quienes son los directivos del Pereira (si es que los tiene).
Recuerdo los jugadores de la “casa” que se fueron a jugar a unos kilómetros de la ciudad buscando la vitrina y el bienestar económico, y que hoy están pasando las mismas, pero en tierras frías. Y no puedo olvidarme de todos los desechos de los otros 17 equipos (sin contar los de la B) que han llegado a hacer huelgas sin rendir lo esperado, pero eso sí sin dejar de disfrutar de la hermosa trasnochadora y morena, hoy mas trasnochadora que nunca.
Hoy (antes del partido de la ciudad de Manizales) son 186 días sin conocer la victoria, 27 prolongadas semanas que han llevado a pensar nuevamente en el dramático tema del descenso, descenso que de no apurar este año, en el próximo aparecerá disfrazado de soga.
Y ahí aparecerán nuevamente los extranjeros “salvadores”, los jugadores hechos en la casa estarán regados por los distintos equipos del país, y la deuda aumentará como es la costumbre, mientras que la hinchada sigue sufriendo cada día al grande Matecaña.
Por eso pregunto cuál es la solución, ¿Qué se vayan todos? ¿Ud qué opina?