Un punto para cambiar la caraQue siga Lara
Octubre 17 de 2008El empate en Río cambió la expresión de la hinchada,recuperó un sentimiento envolatado... la fe en la selección.
Los titulares de prensa concuerdan con la impresión delciudadano, la opinión de los eruditos escopia del comentario de "juancho", "pecas" y tantos afiebrados al "picadito" delDomingo. Por fin se vio una selección con carácter, un equipo que jugó a losuyo y peleó cuando le tocó.
Pero no nos vallamos a la euforia inmediata, empatar en elMaracaná le levanta el ánimo a cualquiera, pero al fin y al cabo es solo unpunto en medio del pobre balance quearrojan diez fechas de eliminatoria. Empatar, empató Bolivia y después no pudoganar en casa, el empate es un resultado ambiguo.
El éxito pasa por laforma en que se obtuvo, por la pelota al piso, la propuesta en campo rival, lasfaltas oportunas a Kaká y los cierres precisos a Robinho , en general, por queColombia tuvo pasajes del balompié que siempre nos identificó. -Bueno, hastaesta época de tanto invento, del fútbol "supra táctico" e "infratécnico" que esperamos sea pasado-.
Lara se salió con lasuya, los muchachos respondieron y los veteranos lideraron. ¿Porque? Porque creyeron en la propuesta. Eltécnico logró congeniar en un momento crítico, no hay razón para arriesgar con otro.
Nadie nos garantizala clasificación, pero el retorno a lasraíces vale la continuidad de EduardoLara.