Se buscan jugadores¿Talentos para el futuro?
Febrero 10 de 2009La imposibilidad de clasificar al Mundial de Fútbol Sub-20deja muchas reflexiones. La inoperancia de los micro ciclos en la búsqueda deresultados deportivos (no en la facilidad de trabajo y unión de grupo que tantoanhelan los técnicos de estas categorías) y la ausencia de verdaderos talentosque nutran en el futuro nuestro balompié son sólo dos de los interrogantes quedejó el pobre desempeño mostrado en el suramericano de Venezuela.
No dudo de la capacidad de Eduardo Lara en la conformacióndel grupo base que encaró este torneo juvenil. Lo antepongo a él sobrecualquier otra persona porque la mayoría de los jugadores que vistieron lacamiseta amarilla fueron reclutados hace un año por quien otrora fuera elresponsable de esta selección. Conoce el mapa futbolístico del país y aunque ensu momento pudieron habérsele escapado algunos nombres, creo que la diferenciaentre los que pudieron llegar y los que actuaron no hubiese sido abismal,sumándole a eso que la lista definitiva no la escogió él, sino el profesor JoséHélmer Silva. Sin embargo, discuto la efectividad de los micro ciclos que seiniciaron en enero de 2008 (incluso un poco antes) en la consecución deRESULTADOS, no de trabajo, porque los primeros dependen de la gestiónindividual de los jugadores y su acoplamiento a ideas tácticas y estratégicasdeterminadas por el cuerpo técnico. En uno y otro aspecto hubo seriasdeficiencias, incluso con tintes paradójicos, pues si hay algo que da el tiempoy la repetición es el entendimiento de los sistemas de juego. No obstante, elfútbol mostrado por Colombia realmente fue precario.
Discutir si el entrenador José Hélmer Silva es la personaindicada para guiar la categoría sub-20 es válido, pero no debe condenar alnovel adiestrador al ostracismo ni cortarle la posibilidad de seguiraprendiendo en otros escenarios. Cometió errores fragantes, pero eso no quiere decirque sea malo ni deba alejarse del seno de la Federación Colombiana de Fútbol.Es claro que Lara va a ser el técnico de la selección sub-20 en el mundial quese va a disputar en nuestro país en el año 2011 y Silva, seguramente, va aestar a su lado.
Llegamos al punto más crítico: la ausencia de talentos. LaSelección Colombia Sub-20 versión 2009 deja muy pocos jugadores para elrecuerdo. El defensor Hernán Pertuz, el delantero Cristian Mejía y en ocasioneslos volantes Julián Guillermo y Dahwling Leudo causaron una buena impresión. Elresto de muchachos quedó en deuda, aunque considero que este calificativo nisiquiera arguye su mala presentación. Simplemente dejaron entrever suscondiciones, que no son equiparables a la generación que ganó el torneo del ejecafetero en el año 2005 y que seguramente mostrará lo mejor de sí en laseliminatorias a Brasil 2014.
Esto es altamente preocupante. No se vislumbra un cúmulogrande de talentos por debajo de los veinte años. La globalización apresuratodos los procesos y en el balompié se empieza a catalogar como veterano a unjugador con 27 ó 28 años, lo cual indica que poco después de la mayoría de edadel futbolista profesional prácticamente está en la etapa de oro de su carrera,incluyendo la posibilidad de una transacción internacional (el sueño y casi finúnico de todos) que se dificulta si se traspasa levemente el “cuarto de siglo”.Por ende, la naturaleza no nos regaló en esta ocasión un grupo descollante decara al futuro y con un presente apenas aceptable. Hay muy pocas expectativaspara ilusionarse con esta generación en los próximos años.
Ahora estaremos atentos al reto de la Selección ColombiaSub-17, orientada por el profesor Ramiro Viáfara, que participará en elsuramericano de la categoría a disputarse en Chile entre el 15 de marzo y el 5de abril. Esperamos que el próximo objetivo de las divisiones menores,clasificar al mundial de Nigeria, se cumpla y aparezcan jugadores que renuevenla esperanza.