Atlético Nacional se jugó la clasificación en la ciudad de Cúcuta-luego de la negativa de varias ciudades para utilizar sus respectivos estadios- y logró empatar la llave ante el Deportivo Cali para definir con penas máximas. Finalmente la serie quedó 4-1.
Finalicé el artículo anterior diciendo que esperaba que esta entrada tuviera por título: “Más cerca del sueño de ser Campeones”. Y las condiciones para ello se dieron. Nacional está entre los 4 del torneo y muy apropiado pudo haber sido el primer paratexto de este escrito.
Sin embargo, ¿cómo no darle la importancia que se merece a la hazaña realizada por Gastón?
Lo que hizo el argentino en otro memorable 31 de mayo, es digno de todos los reconocimientos. Clasificó a Nacional con su excelente actuación y nos dio una gran alegría a todos los hinchas que vemos en él, al líder que todo equipo necesita.
Pezzuti es sinónimo de entrega, sacrificio, de amor por una camiseta. Todo un símbolo del verdadero profesionalismo. Un jugador de esos que todo equipo quisiera tener. Un ejemplo que, de alguna u otra manera debe contagiar a sus compañeros.
Eso fue lo que ocurrió en el General Santander. Gracias a las ganas puestas por nuestro arquero, Nacional- con más fuerza que fútbol – logró finalmente el ansiado triunfo.
El equipo, en cuanto a funcionamiento, tuvo nuevamente una noche para el olvido. Nunca encontró la forma y esto le impidió imponerse ante el rival.
Durante el primer tiempo, Nacional tuvo unos minutos en los que intentó crear juego ofensivo. Lo hizo sin muchas variantes, pero por lo menos se lograron unas llegadas peligrosas. Una de ellas, el primer gol paisa. Defendiendo muy mal, el equipo también pasaba sustos y gracias al arquero y a la suerte-si es que existe- el equipo caleño no pudo sumar.
En el segundo tiempo, ante la arremetida de Cali, llegó la igualdad que los dejaba a ellos como ganadores de la llave. El equipo estaba perdido, no había asociación y las esperanzas de lograr ponerse nuevamente en ventaja iban desapareciendo.
La recuperación del balón sigue siendo uno de los puntos más débiles. El gran bajón futbolístico de John Valencia se ha hecho notar, luego de haberse consolidado como uno de los ejes del equipo en las primeras fechas. Dado el mal papel que estaba desempeñando, fue reemplazado por el juvenil Pérez.
Otro que estaba perdido y que nunca pudo aparecer fue Macnelly. Ya ese cuento de que los cracks aparecen cuando se necesitan y que hay que ponerlos porque en cualquier momento marcan la diferencia, está empezando a ponerse cansón. He sido partidaria de respaldarlo y de seguir apoyándolo, pero ya empieza a aburrir su falta de regularidad, especialmente porque afecta notablemente en el funcionamiento colectivo del equipo. De su recuperación depende-en gran medida- la mejoría que pueda tener el equipo de cara a lo que falta que, sin duda alguna, es más difícil que lo pasado.
El barranquillero fue reemplazado por el tan criticado Jairo “el viejo” Patiño. El viejo puede estar muy lejos de su nivel, pero no se le puede negar que sus ganas para atacar y entereza para “tratar” de luchar todos los balones siempre están intactas. Y con más corazón que cualquier cosa, apoyó la labor de Pezzuti: inyectarles ganas a los demás.
Palomino, quien a pesar de no haber tenido su mejor partido tácticamente hablando-probablemente por la falta de una ayuda y complemento- como siempre puso muchas ganas, dejó el alma en el campo y finalmente fue recompensado con el tanto que nos pondría nuevamente a soñar.
De esta forma, se obligaba a definir la serie desde los once pasos. Con la seguridad de un arquero que lo había sacado todo, iniciaron los cobros y fue Pezzuti nuevamente, el encargado de darle una gran alegría a los que amamos a Nacional. Impidió el primer gol y de ahí en adelante, lo demás fue felicidad.
El cobro definitivo, fue ejecutado por Patiño; quien la picó con elegancia y supo cerrar con broche de oro la noche del 31 de mayo.
Más que suerte, yo lo veo como un premio para un equipo que a pesar de las adversidades luchó y se esforzó. Entiéndase como adversidades: el bajo nivel de juego, la carencia de un escenario para los partidos, la pérdida de puntos gracias a la actitud de falsos hinchas, los malos arbitrajes, entre otras.
Es un premio para la seriedad de un proceso encabezado por un gran Cuerpo Técnico. Un premio para una hinchada- que incluso a cientos de kilómetros- hace que su equipo se sienta como local. Eso sólo lo hace la mejor hinchada del país y esa es la de Atlético Nacional.
Resta agradecer muy profundamente a Cúcuta por haber abierto las puertas de su ciudad y de su estadio y a la hinchada por la gran muestra de apoyo a este proceso y a este equipo con un comportamiento ejemplar.
Si se quiere avanzar más, es necesario que en estos pocos días Nacional logre mejorías en su juego porque de lo contrario será muy difícil contener a un rival peligroso como lo es Tolima. Por lo menos, no hay incertidumbre en cuanto al escenario y será finalmente en el Atanasio Girardot en donde se realice el encuentro para definir quién será uno de los finalistas de esta Liga.
¡A llenar el Atanasio y a conseguir ese cupo a la final!
¡Dios los bendiga!
Un saludo a la hinchada más grande del país.
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