Cuando el director técnico de un equipo de fútbol está a punto de liarse a golpes con los aficionados es un indicativo claro de algo no marcha bien. Eso fue lo que ocurrió el domingo en la ciudad de Magangué luego del empate del Real Cartagena a un tanto ante el Deportivo Cali, cuando a la mitad de una entrevista un hincha energúmeno increpó al técnico Hubert Bodhert y casi se van a las manos de no ser por la intervención de los periodistas.
Las cosas al equipo auriverde no le están saliendo bien últimamente y se está pasando por una crisis de ánimos y sentimientos encontrados y es el técnico el que tiene que empezar por poner las piezas en orden y poner a prueba su capacidad de liderazgo para convencer a sus hombres que sus estrategias y motivaciones son valederas en el terreno de juego.
La actitud del técnico Bodhert en la conformación de la nómina titular en el juego ante el Deportivo Cali, la escogencia del banco, los cambios realizados, sus respuestas a los interrogantes formulados por la prensa y el incidente con el hincha muestran a una persona insegura de sus decisiones y muestran igualmente una confusión en sus ideas lo cual es entendible si tenemos en cuenta la gran presión por la que está pasando debido a los malos resultados de las últimas fechas y esa inseguridad se ve reflejada en el accionar de sus dirigidos.
Los partidos se preparan durante toda la semana y se supone que se deben alinear a los jugadores que vienen en mejor ritmo de competencia y que se compenetren mejor con sus compañeros, pero si de un momento a otro se trata de cambiarle el chip al equipo puede suceder que los jugadores no pongan en práctica durante el partido, las indicaciones recibidas en los entrenamientos máxime cuando se hacen tantos cambios en la nómina, así es muy difícil tener un equipo ganador, los jugadores empiezan a dudar y van a perder muy fácilmente la confianza en lo que les ordena su técnico porque con tantas variantes llega un momento en que no saben a que juegan y se pierde el equilibrio en lo técnico, en lo táctico y principalmente en lo psicológico.
Hubert Bodhert, es un técnico capaz y sabemos de sus condiciones pero en estos momentos “de efervescencia y calor” debe ser el primer llamado a mantener la calma y debe ser también el primero en ordenar sus ideas, demostrar carácter y control sobre sus emociones para volver a conseguir la credibilidad de sus dirigidos y por ahí derecho la de la hinchada que ya se está impacientando tal como quedó evidenciado el domingo.
Una de las cosas importantes en un buen técnico del fútbol es reconocer cuando las cosas no están saliendo bien, para corregirlas a tiempo y mas adelante no lamentarse por lo que se pudo hacer y no se hizo. Real Cartagena no está lejos en la tabla de clasificación y todavía sigo creyendo que en este semestre se conformó un buen equipo pero es fundamental corregir a tiempo esos errores que más tarde pueden costar una clasificación.
Vienen dos partidos durísimos en condición de visitante, el primero ante Millonarios que es un equipo bien conformado y que viene en alza y el segundo ante un Junior de Barranquilla que está urgido de resultados y que ante todo viene dolido por esa seguidilla de derrotas ante Real Cartagena y querrá a toda costa quitarse esa “paternidad” que desde hace un tiempo le tiene el equipo de la ciudad heroica, amen de que sus hinchas no le perdonarían otro resultado adverso ante su rival de región .
Por todas estas cosas es que Hubert Bodhert y sus muchachos deben entrar a conversar y a replantear con cabeza fría en que se ha estado errando, buscar en donde está el mal y no postergar su tratamiento.
Es por eso que el estratega cartagenero debe volver a ser ese Líder dentro y fuera de la cancha, desempolvar sus apuntes, refrescar sus conocimientos tácticos, retomar ese aspecto en donde Hubert Bodhert, ha demostrado sapiencia, como lo es el manejo de grupo.
Profesor Bodhert, cuando vemos que las cosas no andan bien y existen falencias hay que detectarlas y corregirlas y todavía Usted está a tiempo de hacer ese ejercicio por el bien del equipo, por el bien de la hinchada y sobre todo por su satisfacción personal y su crecimiento como técnico.