Un nuevo fracaso
Noviembre 21 de 2008Sin duda, el tema del fin de semana fue las cuentas que tenían que realizar los hinchas de los equipos capitalinos, y la fuerza que muchos hacían que desde el fondo de sus corazones, para que sus equipos lograran un lugar en las semifinales del fútbol colombiano.
Llorar ya no es una opción. Esa alternativa esta agotada desde hace mucho tiempo. Se llora cuando se tiene esperanza cuando lo que se revela ante los ojos ilumina la fe, cuando se cree en algo que es posible. Esta vez la gente, los hinchas los que por años han vertido sus emociones en estos dos equipos ya pareciera que se ha exhumado la última prueba de fe que se tenía en Santa Fe y Millonarios.
Pese a todo Millonarios dependía de sí mismo, y no lo consiguió por que carece de algo que necesita un equipo que aspira a ser campeón, que pretende pelear de “tu a tu” con los grandes de un país, “jerarquía”, algo que fue desapareciendo de la camiseta azul, como una tinta que se diluye con el agua, así se ha diluido el gran nombre de los albiazules. Con la suma de fracasos y fracasos, de múltiples derrotas, directivos y jugadores han destruido el nombre de un equipo que sin duda estuvo en un escalón de los grandes no solo de Colombia sino del mundo.
Que lejos esta Millonarios de esa historia de los Di Stéfano, Perdernera, Gamboa, Ortíz, Funes y tantos más que iluminaron a punta de estrellas el sentimiento azul y el corazón de tantos hinchas que de su mano le profesaron al fútbol amor eterno, un romance que hoy esta punto de llegar a su fin.
¿Y los culpables?… Ya todos los conocemos… para que redundar sobre una enfermedad que cada hincha sabe como se ha propagado por las venas de este equipo, los directivos desconocedores del fútbol y la displicencia y falta de profesionalismo de tanto jugador que solo ha venido a Millonarios por el dinero de un contrato sin dejarse al menos un par de gotas de sudor por el césped del estadio El Campín, es el cáncer de este equipo que parece condenado a vivir agonizando a la espera de un milagro que le permita reencontrase con aquellos días de gloria tan lejanos que ya parecen una fábula y que tanta fantasía que un día brillo sobre el Nemesio solo fueran solo un viejo mito del que ya nadie quiere recordar.
Hoy nadie cree en nada, en técnicos que han sido campeones, jugadores que vienen de ser goleadores, por estos días no se cree en nada porque han destruido la identidad de un sentimiento. Lo que muchos se preguntan un día después de una eliminación tan ilógica pero a su vez tan previsible es ¿quien responde por este nuevo fracaso, por semejante descalabro?
Un equipo que sin duda contrato mal, no tiene identidad, sus hinchas hace mucho tiempo no saben a que juega, no saben si el equipo tiene un futuro en inferiores, un equipo del que solo se sabe los altísimos salarios de jugadores que han venido para jugar dos o tal vez tres partidos, cabe preguntarse ¿acaso eso es planificación?, ¿hay alguien en Millonarios que defienda los intereses de los hinchas?, ¿existe alguien en el “Millos” que se encargue de ver y de dar el visto bueno a los que contratan y contratan jugadores sin peso, sin trascendencia, sin fútbol, pero sobre todo sin alma?
Podríamos plantear interrogantes sin detenernos hasta el próximo campeonato, pero el objetivo es encontrar a una persona que asuma la responsabilidad de este nuevo fracaso, como en las grandes empresas, si las cosas no andan el gerente debe responder con su puesto.
Ahora son los hinchas los que deben dar su veredicto si es el presidente de Millonarios quien debe dar un paso al costado, si es el técnico el principal responsable de este fiasco, acaso son los jugadores poco profesionales que han desfilado por el equipo durante este torneo, será la mesa directiva de Millonarios en su totalidad que deberá levantarse y dimitir por tan paupérrima gestión, son ellos, los aficionados que han construido con el amor y la devoción por esa camiseta azul durante tantos años quienes deben hacer de jurado, señalar, presionar y juzgar para que responda cada uno de los involucrados en esta nueva derrota.