Nacional con acento bien argentinoUn tango que vale tres puntos
Septiembre 05 de 2010Después de la tempestad viene la calma y en el temanetamente resultadista, Nacional a base de victorias comienza a recomponer elcamino en la Liga para pelear palmo a palmo un cupo entre los ocho mejores quebuscarán a final de año el título colombiano.
El equipo anda en racha positiva, hace respetar su casa(tres partidos jugados en condición de local y nueve puntos conseguidos), algofundamental para pensar en cosas mejores, tiene momentos de buen fútbol yvarios de sus jugadores, especialmente la legión extranjera mantienen unrendimiento alto desde lo individual que beneficia al colectivo, haciendoprevalecer las fortalezas sobre las debilidades.
Lentamente el verde recupera confianzay aunque todavía porlo menos a mi criterio se encuentra en pleno proceso de formación comoconjunto, sin llegar a redondear una actuación importante (como siempre pecopor exigente porque creo que Nacional puede y debe dar más), conseguir cuatrotriunfos consecutivos en un fútbol tan irregular como el nuestro es digno dedestacar.
Además, en el mes de septiembre que recién arrancó se vendrátoda una maratón de partidos por Liga y Copa en pocas semanas producto de losaplazamientos, lo cual transformará nuestra lucha en algo que deberá combinarlo futbolístico con lo físico y lo anímico y será una prueba de alta tensiónque servirá para medir realmente nuestras aspiraciones.
Nacional deberá disputar cinco encuentros por Liga (doscontra Medellín, Junior, Huila y Santa Fe) y dos en la Copa frente al Itagüí.Por tal razón, los tres puntos del sábado contra Chicó en medio de tremendoaguacero eran extremadamente necesarios en la tabla de posiciones que hoy nospermite tener una leve sonrisa.
Como la idea es mantener la mesura, pues todavía no se haganado nada importante, por supuesto que el duelo ante los “ajedrezados” dejólecciones, confirmaciones y una que otra duda por resolver.
Ojo, lo fundamental era ganar, ya que en otras oportunidadesun encuentro como el de la noche anterior seguramente se habría complicado másde la cuenta debido a la lluvia y el estilo de juego del rival.
Los muchachos de Santa dieron un paso adelante y es que elverde no conseguía cuatro triunfos consecutivos desde hace 114 partidos, tamañodato, lo cual simplemente confirma que el enfermo se quiere recuperar, lamedicina lentamente hace su efecto,sin afán, pero seguro porque no hay mal quedure cien años.
Ganar, tristemente en el pasado más reciente se transformóen la principal deuda de la escuadra y ahora es la carta de presentación dentrode la gestión de José Fernando Santa como entrenador de Nacional.
Siempre he dicho que por desgracia nos habíamos acostumbradoa perder y cuando eso aparece dentro del fútbol es complicado cambiar el chip alos jugadores y construir una mentalidad ganadora.
El saber que se puede triunfar en casa y convertir elAtanasio Girardot en un verdadero fortín como lo era antes, debe ser unobjetivo a recuperar en corto plazo. La única forma de hacerlo es ganando yeste equipo por el momento gana, con sus argumentos y también uno que otrosufrimiento.
Bajo esa premisa y con el respaldo de 20 mil espectadores enlas tribunas que soportaron largas horas de lluvia (tremendo aguante), lo cualconfirma que de a poco se recupera la comunión entre hinchada y equipo, salióNacional con un cambio de esquema en lo defensivo, pero con la misma idea deabrir el terreno de juego, aprovechar el gran momento de forma tanto deMondaini como Maggiolo y explotar los disparos desde larga distancia.
Santa sigue probando. Hace una semana defendió con treshombres atrás y dos carrileros encondición de visitante frente al Once Caldas. Unos días después regresó a laidea básica de utilizar a cuatro defensores con la reaparición delcolombo-uruguayo Sergio Damián Santín entre los titulares.
La verdad, los cuatro defensores no tuvieron muchos retos,cumplieron con su trabajo y los principales inconvenientes ante el Chicóaparecieron en la recuperación del balón donde el pobre Palomino tuvo quelidiar con esa función, apenas con la ayuda por momentos de Jairo Patiño que apesar de no sentir la marca hace su mayor esfuerzo para colaborar.
Este Nacional se mueve a ritmo de tango. Los extranjerosviven su mejor momento en el verde, la tribuna lo reconoce y los números avalanesos comentarios positivos.
Mondainiencontró su nivel, el fútbol que propone el equipose adapta a su estilo, pues la idea fundamental es romper por los costados y elargentino se transformó en pieza clave para desbordar y combinarse conMaggiolo.
Además de ser un gran habilitador capaz de entrar en elcircuito futbolístico, Marcos ya hizo presencia con sus goles (dos por Liga ycinco en la Copa), algo fundamental en todo atacante.
Si Mondaini anda derecho, el “lechuga” Ezequiel Maggiolotiene el arco dibujado entre ceja y ceja.
Se le crítica su falta de velocidad, pero hay que entenderque esa no es su característica, el hombre es un típico delantero centro, quetrabaja brillantemente de espaldas aguantando la pelota, que pelea con loszagueros rivales y con la cabeza es letal en el área. (No le pidan lo que nosabe hacer).
Maggiolo lleva tres anotaciones en dos encuentros y hay quesumarle su habilitación para el tanto de Pabón sobre el final en aquellasufrida victoria frente al Cúcuta.
Paralelo a lo destacado de Maggiolo y Mondaini surge lafigura más regular del año en Nacional. Se trata de Gastón Pezzuti, quien esprenda de garantía en el arco verdolaga y lo anterior lo confirmó ante losboyacenses.
Cuando Nacional cayó en uno de sus tradicionales baches dejuego y Chicó se apoderó del control de la pelota, Pezzuti fue la figura.
Tres atajadas milagrosas, una en el primer tiempo y dos enel complemento confirmaron la victoria, ratificando la teoría del médico OchoaUribe que dice, todo buen equipo comienza con un buen arquero.
Precisamente el verde aunque terminó justificando el triunfotuvo dificultades en varios pasajes del compromiso. En teoría, lo más complejoera abrir el marcador debido al bloque defensivo del rival, sin embargo, a lostres minutos gracias al disparo de Mondaini que superó la resistencia delportero Alejandro Botero, el verde se adelantó tempraneramente en el resultado.
Cuando todos esperábamos que Nacional se tomara confianza,se perdió el control del balón,el equipo optó por replegarse con sus doslíneas de cuatro y hubo varios sustos.
El lío sin lugar a dudas está en la recuperación de lapelota(que va más allá de quitar el esférico) y en la administración delmismo. Este equipo carece de pausas, es muy acelerado en cierta medida por lascondiciones de sus jugadores (Ibarbo, Pabón etc.) y a veces hay que cambiar derevoluciones para no estrellarse con una pared.
Chicó tuvo sus opciones, incluso con diez jugadores despuésde la expulsión de Alex Viveros (en mi criterio un poco drástica debido a lascondiciones del terreno), algo perfectamente evitable si entendemos que con elbalón también se puede defender.
Es verdad que al final Nacional estuvo cerca de ampliar elresultado ya con la tranquilidad que trajo el 2-0, pero habrá que apretarciertas tuercas con la idea de evitar sorpresas cuando aparentemente un partidose encuentra controlado.
Positivo el resultado y el rendimiento de varios deportistasque permiten la construcción de un equipo, no dependiente de un jugadorcomo enel pasado sino con varias posibilidades ofensivas.
Ahora lo que se viene es candela. El miércoles 8 deseptiembre en el Metropolitano frente al Junior desde las 8:30 p.m. en unencuentro correspondiente a la quinta jornada, seguramente con transmisión portelevisión cerrada y el fin de semana, el clásico regional, ya de la novenafecha.
Para finalizar les recuerdo el correo de contactosomosdelverdeporsiempre@gmail.com con el objetivo de intercambiar cualquieropinión, crítica o comentario sobre el blog.
¡Fuerza Verdolaga!
Fuente: D- Content