Después del particular y mediático escándalo de Hernán Dario Gómez, la selección Colombia quedó a la deriva. Nos quedamos sin técnico y ahora imploramos que la Federación Colombiana de Fútbol no vaya a tomar una desición de la que se arrepienta a mitad de las eliminatorias para clasificar a Brasil 2014.
Los que queriamos un técnico extranjero, nos tocará esperar a un próximo fracaso para que esta posibilidad sea tomada seriamente. Hoy, Gerardo Martino no aceptó la propuesta hecha por las máximas autoridades del fútbol colombiano y esto generó un sin número de nombres para reemplazar al “Bolillo”. Algunos me dan escalofrío y preocupación.
Si nunca vamos a darle una oportunidad a un extranjero, por qué no mirar a los criollos. Dicen que Leonel Álvarez no: según muchos, no tiene experiencia. Les recuerdo: Francisco Maturana tomó la selección en 1987 cuando su único mérito fue hacer que el Once Caldas jugara un fútbol bonito. Desde ahí hasta 1994, Colombia tuvo su ciclo más exitoso. Una excusa estúpida de aquellos que de fútbol poco y de plata mucho.
Leonel tiene la ventaja de conocer el proceso que se estaba llevando a cabo, vistió y dejo la camiseta de Colombia en lo más alto. Además, los jugadores le creen.
Otra que se asoma, con una hoja de vida importante es el profesor Juan Carlos Osorio. Con licencia de la UEFA para dirigir y con títulos en países donde un colombiano no tiene muchas oportunidades. Le juega en contra su forma de ser. Las personas con carácter y rectitud no son aceptados por los ignaros y encargados de la selección.
En la ruleta suenan los nombres de Alexis Gracía, Julio Comoseña, Hernán Torres, entre otros. El segundo era para tenerlo en cuenta en la década de los 90; hoy en día no es el indicado. Los demás: podrían arrancar un proceso en las selecciones menores. En sus equipos se ven que son adiestradores con ojo clínico, al mejor estilo de “El loco” Arroyabe.
Hoy me acuerdo del querido y recordado chapulín. ¿Quién podrá defendernos?...ojalá sea alguien con visión, que conozca el camerino, que sepa dirigirse a los jugadores, que le haga dar miedo a los equipos grandes y lo más importante: que recupere el respeto que años atrás nos ganamos, cuando el hambre y las ganas de hacer historia eran los principales objetivos.
@Cmejia26